¿ARENA...?

Levantar y transformar el país es la única razón moral e histórica legítima del triunfo electoral de cualquier partido político. Visión, estrategia y narrativa que –en todos– brilla por su ausencia.
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Coincidió la conclusión del primer año de trabajo de Mauricio Interiano como presidente del COENA de ARENA, con su convención el domingo pasado que abrió la carrera hacia las elecciones legislativas y municipales de 2018 y presidenciales de 2019. La gran pregunta es si ARENA podrá ganar ambas contiendas electorales y –más importante aún– si podrá levantar y transformar el país. Frente a la crisis histórica en que nos debatimos, levantar y transformar el país constituye la razón moral e histórica legítima del triunfo electoral de cualquier partido político. Visión, estrategia y narrativa que –en todos– brilla por su ausencia.

Hace un año, en mi columna “El nuevo presidente de ARENA y sus enormes desafíos” (LPG, 1.9.2016) identifiqué 4 desafíos principales: 1. Reconvertir la vetusta mezcla ideológica –nacionalista, conservadora, religiosa, y liberal– con sus poderosos grupos de financiamiento y de interés, en la construcción de un verdadero partido político que concilie intereses diversos en un proyecto de transformación y futuro para el nuevo siglo. 2. Acuerdos con el gobierno del FMLN para enfrentar la crisis fiscal y de seguridad desde el interés nacional. 3. Estrategia político-electoral exitosa para las elecciones legislativas y municipales de 2018, y presidenciales de 2019. 4. Impulso de una estrategia consistente para sacar progresivamente al país de la estructural y profunda crisis actual, en caso de asumir el gobierno, condición misma de una estrategia electoral victoriosa. Un año después hago un primer balance ante semejantes desafíos.

Todo indica que la tendencia conservadora-religiosa liderada por Barrientos y Calvo se ha fortalecido. La destitución de Failler de la dirección de la juventud y las subsecuentes renuncias de valiosos jóvenes políticos, y la exclusión de las candidaturas suplentes de Juan Valiente y Johnny Wright, sin hablar de la guerra sucia desatada en las redes sociales, fueron “la gota que rebalsó el vaso”, que condujo a la decisión de ambos diputados de no participar en la próximas elecciones, y a la decisión de Wright de plantearse un nuevo proyecto cívico-político. No obstante, el diputado suplente de Wright entró recientemente al COENA y se comenta que Valiente desea quedarse para incidir adentro del partido. Los dos principales precandidatos presidenciales adoptaron una línea conciliadora e incluyente, diferente a la de Barrientos y Calvo respaldada por Interiano, mientras varios de los principales donantes quedaron muy descontentos de tan nocivas intolerancias, exclusiones y difamaciones. Semejante comportamiento, ¿incidió en la estrepitosa caída del 42 % en las intenciones de voto para diputados de los últimos 6 meses? Si el COENA no pudo administrar las diferencias con la corriente minoritaria liberal-social liderada por Wright, ¿como podrá conformar una amplia alianza cívico-política de la derecha al centro para derrotar al FMLN en 2018-2019? ¿O esta tarea tendrá que ser asumida por el candidato presidencial?

Todo indica que ARENA decidió que el Gobierno debía cargar en solitario con los costos de la crisis de seguridad y fiscal, y que debía maximizar su desgaste para capitalizarlo electoralmente en las próximas elecciones legislativas y presidenciales. El presidente de la república llamó al diálogo y logró la facilitación del secretario general de Naciones Unidas, nombrando a Benito Andión, después del aval de todos los partidos políticos. No obstante, su política y actitud, y/o la de su partido hacia la Sala de lo Constitucional, aspectos de su política de seguridad y económica, particularmente hacia los empresarios, su política fiscal incluida su irresponsable “reforma de pensiones”, y su posición respecto al proyecto chavista y la crisis venezolana, alejan lejos de acercar los espacios para el consenso y el entendimiento, fortaleciendo al sector más conservador de ARENA y del empresariado, alimentando ambos partidos la confrontación y polarización. ¿Es responsabilidad de ARENA la falta de un acuerdo fiscal y la salida del embajador Andión o es una responsabilidad compartida?

Si algo ha caracterizado a ARENA en los últimos tres años es su incapacidad de capitalizar el desgaste del gobierno del FMLN, a pesar de la deteriorada imagen del presidente y de su gobierno. Hace un año, la mitad de la gente aplazó la gestión del presidente y tres cuartas partes consideraron el “rumbo equivocado” liderando el FMLN las preferencias. Ahora, según la última encuesta de LPG Datos, solo el 30.8 % aprueba su gestión y el 60.4 % la desaprueba, mientras el 81.4 % opina que el país va por el rumbo incorrecto. De los inclinados a votar en las elecciones (46 % para diputados y 61 % para alcaldes), 33.4 % votaría por ARENA en febrero y el 19.5 % en agosto (-42 %), y 20 y 13.6 % respectivamente por el FMLN (-32 %). Para alcaldes, ARENA lidera la intención de voto con 24.8 % sobre el FMLN con 18.7 %, mientras en el Área Metropolitana de San Salvador el FMLN recoge el 25.5 % de las intenciones frente al 22.7% de ARENA. No hay correlación entre el enorme desgaste del gobierno del FMLN y las simpatías e intención de voto por ARENA.

Todavía no vemos en ARENA visión, estrategia y narrativa para sacar al país de la profunda crisis en caso de asumir el gobierno, enrumbando al país al futuro, incidiendo en una estrategia político-electoral victoriosa con un cambio de las percepciones ciudadanas que indicara que están mejor preparados para levantar y transformar al país.

¿ARENA...?
 

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