Lo más visto

Más de Opinión

2016, luces y sombras en la lucha contra la corrupción

El 2016 está a pocos días de terminar, por lo que es un momento propicio para reflexionar sobre el funcionamiento de las instituciones que intervienen en la lucha contra la corrupción. En este año ha habido aspectos positivos y negativos, luces y sombras.
Enlace copiado
2016, luces y sombras en la lucha contra la corrupción

2016, luces y sombras en la lucha contra la corrupción

2016, luces y sombras en la lucha contra la corrupción

2016, luces y sombras en la lucha contra la corrupción

Enlace copiado


El país está cambiando, amplios sectores de la sociedad cada vez más rechazan la falta de transparencia y el mal uso de los recursos públicos. Los ciudadanos están activando las instituciones, reclamando por sus derechos y exigiendo que no haya abusos de poder, y me parece que 2016 lo recordaremos porque algunas instituciones del Estado han enviado buenas señales de que están funcionando y que las cosas están siendo diferentes, lo cual es una buena noticia, aunque aún queda trabajo que hacer, no perdiendo de vista que siempre existe el riesgo de retrocesos o la contraofensiva de la corrupción.

La Sala de lo Constitucional electa en 2009, quien se ha caracterizado por su independencia, fue quien a mi juicio marcó la pauta de que las instituciones en El Salvador pueden funcionar si son conducidas por personas honestas e idóneas. Dicha independencia fue la que propició que sea objeto de muchos ataques, lo que ha generado otro efecto, el accionar de la sociedad civil en defensa de la institucionalidad.

En virtud de lo anterior, muchos hemos tenido el anhelo de que otras instituciones se sumen a esta dinámica de buen desempeño institucional y que actúen con independencia. En ese sentido, en 2016 la Fiscalía General de la República con la elección del nuevo titular ha dado esperanzas en la sociedad de que no es imposible combatir la impunidad. Las investigaciones por posibles casos de corrupción de exfuncionarios de alto perfil son una señal clara de que las cosas están cambiando. Los procesos recién inician, por lo que el reto será que los mismos estén sustentados con evidencias robustas; no pudiendo dejar de mencionarse la corresponsabilidad que tendrán los tribunales, de quienes se espera que apliquen la ley con rigor y conforme a las reglas del debido proceso.

Otro gran protagonista del año ha sido el trabajo de Probidad. Desde que se desempolvó la Ley sobre el Enriquecimiento Ilícito de Funcionarios y Empleados Públicos en octubre de 2015 se han iniciado siete juicios civiles por enriquecimiento ilícito, habiéndose logrado en 2016 la primera condena desde la vigencia de la ley en 1959. A pesar de que la Sección de Probidad no cuenta con los recursos suficientes para realizar su trabajo, se ha demostrado que cuando existe voluntad las cosas se hacen bien a pesar de las carencias. Por otra parte, el acceso a la información se viene fortaleciendo cada vez más, gracias al trabajo del Instituto de Acceso a la Información Pública y de la misma Sala de lo Constitucional al resguardar dicho derecho fundamental, cuando el mismo no es debidamente garantizado.

No todo es positivo y también hay sombras, tal como se advierte principalmente al no querer cumplirse a cabalidad con la transparencia en el financiamiento de los partidos políticos; la poca efectividad del Tribunal de Ética Gubernamental; la discrecionalidad en el trabajo de la Corte de Cuentas y su ausencia controlando el uso de los fondos públicos, y los abusos en las declaratorias de información reservada.

El Salvador atraviesa una situación fiscal delicada, lo cual obliga a que los recursos públicos se usen con transparencia y eficiencia para cubrir las necesidades sociales de la población, por lo que se vuelve importante que existan muchas luces y ausencia de sombras en la lucha contra la corrupción.

Tags:

  • corrupcion
  • institucionalidad
  • enriquecimiento ilicito
  • corte de cuentas

Lee también

Comentarios