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2018 Corea del Norte: el planeta ante el dilema estadounidense

La principal jaqueca de Estados Unidos de América (EUA), y en especial de Donald Trump, sigue siendo la carrera armamentista atómica de Corea del Norte. De nada han servido, hasta el momento, sanciones de parte de EUA, la Unión Europea (UE), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluso de China y Rusia.

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David Hernández / Escritor

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Una lógica simplista le daría la razón a los norcoreanos: ningún Estado tiene el monopolio de la supremacía atómica y, según ellos lo justifican, su armamento nuclear es con fines defensivos. Porque nada garantiza que solo “los buenos” deban tener armamento atómico, mientras “los malos” sean impedidos a tenerlo. Es interesante recordar que “los buenos” ya hicieron uso de la bomba atómica en 1945 desatando una hecatombe nuclear en Nagasaki e Hiroshima con cientos de miles de muertos y víctimas de radiación fallecidos en las décadas posteriores.

Corea del Norte argumenta que, de no recurrir a la amenaza atómica, EUA aniquilaría dicho país, y su presidente, Kim Jong-Un, correría la misma suerte de Milosevich de la ex-Yugoslavia, Saddam Hussein de Irak o de Muamar el Gadafi de Libia, archienemigos de EUA con un final trágico.

El problema del armamento atómico en el mundo se ha vuelto en los últimos años un punto de referencia para definir las crisis planetarias. Comenzando por el club atómico que cuenta ya con ocho miembros (EUA, Rusia, Gran Bretaña, Francia, Israel, India, Pakistán, Corea del Norte), y con otros países con ambiciones nucleares como Irán, Arabia Saudita, Sudáfrica, Indonesia. Todos ellos focos de posible conflictos atómicos.

Ante la amenaza norcoreana la diplomacia estadounidense, a diferencia de su presidente y sus insultantes tuits, ha decidido resolver por la vía diplomática y de la solución política el diferendo con Corea del Norte y su carrera armamentista.

Este mes de enero se espera el nuevo ensayo nuclear de Corea del Norte, para tormento de sus vecinos más expuestos como Corea del Sur y Japón. Según el Pentágono, un golpe de mano atómico de EUA contra Corea del Norte costaría por lo menos un millón de vidas a Corea del Sur así como una lluvia de misiles sobre Japón con cientos de miles de víctimas, como consecuencia del contraataque norcoreano, y el aniquilamiento de millones de vidas, civiles y militares, en Corea del Norte a causa del fulminante ataque estadounidense. Con la posibilidad de que los misiles intercontinentales norcoreanos alcanzarán territorio estadounidense como Hawái, la Base Diego García en el Pacífico, la costa este de EUA o todo el territorio de la unión americana.

Suma y sigue: un golpe de mano atómico contra Corea del Norte, aun en caso de éxito y de aniquilamiento de su presidente, levantaría automáticamente las alarmas atómicas de China y Rusia, que tienen frontera común con Corea del Norte, y posiblemente acudirían en defensa de su aliado, como en la primera guerra de Corea de los años cincuenta del siglo pasado.

La lógica más elemental indica que este conflicto solo puede resolverse aceptando las reglas diplomáticas de la convivencia y el respeto mutuo, incluyendo el respeto a poseer armas atómicas como medida disuasoria.

Hay millones de vida en juego, y un paso en falso podría incendiar el mundo.

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