3 reformas constitucionales y 3 acciones prácticas para mejorar la CCR

Desde hace 30 años, se viene hablando de la necesidad de una reforma constitucional para potenciar y facilitar el funcionamiento del sistema de control, ejercido por la Corte de Cuentas de la República (CCR), armonizándolo con el sistema de administración financiera a cargo del Ministerio de Hacienda.

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Ciertamente existen principios y disposiciones definidas literalmente en la Constitución de la República, que es necesario cambiarlas, por ejemplo: 1) convertir a la CCR en Contraloría o Auditoría General, para trasladar el Juicio de Cuentas a otra instancia del área judicial o un ente independiente; 2) elegir a los funcionarios por mayoría calificada, 56 votos, y no por mayoría simple, 43 votos, como ahora, y buscar una mejor forma de elección, congruente con el fallo de la Sala de lo Constitucional; y 3) cambiar atribuciones del art. 195 de la Constitución, relacionadas con actos administrativos, que comprometen su independencia funcional y administrativa en la gestión pública.

Ahora bien, como una reforma constitucional no es como ir a traer agua al río, y existe la necesidad de efectuar un mejor control de los recursos públicos, algunos defensores del statu quo actual consideran que no es necesario cambiar la ley, en cierto modo es verdad, porque muchas veces cuando la máxima autoridad desea hacer prevalecer el deber ser de una institución, lo hace, rescatando asideros legales que tienen años de vigencia, y en ese caso, su interés o voluntad es lo determinante.

En ese sentido, la Constitución y la Ley de la CCR de 1995, vigentes, permiten mejorar la eficiencia y efectividad del control, y se podrían realizar al menos las siguientes 3 acciones prácticas: 1) organizar y ejecutar un Plan Nacional Anticorrupción en coordinación con todas las entidades fiscalizadoras, auditorías internas y firmas de auditoría, en razón de que la Corte es el Organismo Rector del Control; 2) enfatizar el examen de los rubros principales de la Hacienda Pública, como son los ingresos y egresos del Presupuesto General de la Nación y de aquellos bienes subutilizados o desperdiciados por acción del Estado; y 3) dar seguimiento a las sumas reparadas por la CCR y por otras entidades, asegurando que sean realmente recuperadas e ingresadas al tesoro nacional.

Se estima que la CCR cuenta con los recursos materiales, técnicos y humanos, para reorientar sus acciones, armonizar su estructura orgánica funcional y preocuparse porque los fondos y bienes públicos se administren con eficiencia, economía, y al final satisfagan las necesidades de la ciudadanía en general. Esto sería un buen ejemplo de modernidad y eficiencia, si actúa con diligencia, oportunidad y contribuye al bienestar de los salvadoreños.

El control es un factor clave para mejorar el desarrollo de un país, así lo creemos, desde que se emprendió un ambicioso proyecto de modernización del control en nuestro país, 1987, y es digno recordar y agradecer el apoyo económico de la USAID, el conocimiento de la firma internacional Price Waterhouse, la experiencia técnica de los docentes ecuatorianos y el apoyo institucional de las autoridades que dirigían la CCR, en plena guerra civil; juntos logramos cambios positivos en la forma de ver y hacer el control mediante la auditoría. Por eso me atrevo a seguir opinando, insistiendo...

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