40 hombres y 2 mujeres

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Ana María Herrarte

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Todavía estaba en la universidad cuando mi papá llevó a la casa un folleto con información de la Maestría en Administración de Empresas del INCAE, lo dejó por ahí, cuando lo encontré lo leí con mucho interés y, en ese mismo momento, decidí que tenía que estudiar en el INCAE.

Al terminar la universidad en 1977 me inscribí y me aceptaron, pero no me permitieron ingresar en 1978 porque no cumplía con el requisito de los años de experiencia laboral, tendría que esperarme hasta 1979. En julio de ese año, el Frente Sandinista tomó el poder y debido a todas las implicaciones que esto estaba provocando en Nicaragua, el INCAE decidió no abrir el programa de maestría en septiembre como era lo usual y dado que la incertidumbre era grande, tampoco informaban cuándo podrían hacerlo. Me sentí muy frustrada al saber que mi plan, ese plan que había definido desde hace varios años, no se podría cumplir. Afortunadamente, en diciembre de ese mismo año el INCAE me informa que iniciarían el programa el 3 de enero de 1980.

Yo había escuchado muchas historias de terror sobre la experiencia de estudiar en el INCAE, debo decir que dichas historias se quedaban cortas, la exigencia y rigurosidad del programa, tanto en lo académico como en lo "vivencial", realmente demandaban un gran esfuerzo y "aguante". Pero lo más interesante de la experiencia fue que en mi clase había 40 hombres y solamente dos mujeres: mi compañera Sandra, de Honduras, y yo. No tengo el espacio suficiente para compartirles las historias que reflejan lo que eso significó para nosotras, solo puedo decir que nuestros compañeros de residencia se quejaban por el "castigo" de tener dos mujeres como vecinas y mi grupo de estudio se escondía de mí a la hora de los trabajos en grupo. Ahora que lo pienso me doy cuenta de que lo que nos hacían era "bullying", pero como yo estaba tan enfocada en mi objetivo de obtener una maestría no me afectaba.

He recordado esta etapa de mi vida, porque hace algunos días asistí a una muy buena conferencia sobre Liderazgo Femenino, organizada precisamente por el INCAE, en la cual Alexandra Araujo presentó algunas estadísticas que evidencian la realidad actual de la brecha de género, siendo la más dramática la de que "la equidad de género tendrá que esperar 255 años". Habló también sobre un estudio que refleja la poca participación de las mujeres en las juntas directivas de las empresas e instituciones de nuestro país.

Por otra parte, el profesor Francisco Loscos mostró resultados de algunos estudios que comprueban cómo la eficiencia de las empresas mejora con la presencia de mujeres en puestos directivos. Pero lo que me pareció más interesante es que tocó un punto clave en este polémico tema de la importancia de buscar esa presencia femenina, las "cuotas", y no puedo estar más de acuerdo en que esta no es la mejor forma de conquistar nuestros espacios. Estoy consciente de que vivimos en un "mundo de hombres", me consta, en mis dos primeros trabajos yo era la única mujer ejecutiva y actualmente soy parte de una junta directiva de 13 hombres y una mujer. Pero esto no significa que debamos aceptar que nos den una oportunidad por el solo hecho de ser mujeres, el liderazgo femenino es necesario y beneficioso para todos, pero ganémonos nuestro lugar, porque, como dice el profesor Loscos, "el talento no tiene género".

Tags:

  • INCAE
  • liderazgo femenino
  • brecha de género
  • cuotas

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