A Banana Republic…

El término Banana Republic es usado por naciones desarrolladas de habla inglesa al referirse a naciones subdesarrolladas de ciertas características.
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Las naciones centroamericanas han sido consistentemente apodadas así. ¿Qué es una Banana Republic? Hemos usado diferentes fuentes para acuñar una definición aproximada: “Una Banana Republic es un país que opera como una empresa comercial para ganancia privada, habilitado por la colusión entre las autoridades del Estado y oligopolios favorecidos, donde las ganancias derivadas de la explotación privada de la propiedad pública es propiedad privada, y las deudas contraídas por el Estado son de responsabilidad pública. <p>Economías así, desequilibradas, reducen el valor de la moneda nacional a un valor menor que el papel en que se imprime; producen un desbalance fiscal insostenible; pasan a vivir de la generosidad de otros países (diplomáticamente llamados cooperantes); y a depender de préstamos de organismos internacionales que en poco tiempo se vuelven una carga financiera también insostenible. El desarrollo económico es limitado y desigual, se dan unas pocas áreas de primer mundo y muchas de tercer a cuarto mundo. El desarrollo del individuo es nulo, sus poblaciones se vuelven dependientes de la “caridad” del Estado. La institución prevalente es la cleptocracia, donde el funcionario público explota su puesto para beneficio propio. Los gobiernos cleptocráticos, operados por esa colusión público-privada, no rinden cuentas a la nación, los poderes del Estado están a disposición del mejor postor y operan como entes ceremoniales. </p><p>Vamos a hacer una diferenciación entre la clásica Banana Republic y la moderna: la clásica es regida por militares, la moderna por civiles… Esta es la única diferencia. Estimado lector, examine nuestra situación hoy en día… triste y lamentable ¿no le parece? Qué triste es vernos en este espejo después de un conflicto armado, donde tanta gente joven murió por un ideal, nuestros cerros y ríos se vistieron de sangre; donde miles se vieron obligados a abandonar patria y familia; triste que todo lo que hemos logrado es la evolución de clásica Banana Republic a una moderna, de servir a la oligarquía a servir a los nuevos ricos. Ahora ya no somos ni soberanos. La Constitución que nos rige reside en Managua, nuestra clase revolucionaria pensante dejó de existir, sandinistas y zelayistas son el referente; su mayor anhelo hoy en día es regresar a la clásica Banana Republic, hoy llamada “socialismo del siglo XXI”, el más cruel engaño cometido contra nuestros pueblos, los condena a la sumisión y me atrevería a decir a un tipo de esclavitud moderna, al “ni piense, ni opine, o no hay arepa (tortilla)”. Nuestra clase pensante de derecha también ha dejado de existir, unos añoran la represión, la “finca”; otros, el populismo para beneficio propio; la llamada clase empresarial se ha vuelto partido de oposición. ¿Las masas? Esperando el prometido rebalse. ¿El culpable? La partidocracia: mientras nuestros gobernantes no rindan cuentas a los que los eligen, nada, absolutamente nada cambiará. Es más, nos llevarán reculados a tiempo y situación cómodos para ellos y asfixiantes para el pueblo. ¿Estamos perdidos? ¡De ninguna manera! Si algo demostró el reciente embrollo entre la CSJ y la Asamblea es que la esperanza está vivita y coleando y esta reside en la “sociedad civil”, los “grupúsculos” como los llaman algunos confundidos “public servants”, ahora es cuando no podemos desbandarnos. La lucha continúa, debemos de exigir la inconstitucionalidad del Protocolo de Tegucigalpa y una verdadera reforma electoral que le devuelva al soberano el derecho de elegir a sus gobernantes ¡Como buen comienzo!</p><p>&nbsp;</p>

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