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¿A dónde van los palestinos?

Hace casi trece años, Israel se retiró de la Franja de Gaza, destruyendo 21 florecientes asentamientos judíos y expulsó por la fuerza a unos 8,000 residentes israelíes de sus hogares, incluso hasta los huesos de los muertos judíos fueron sacados de sus tumbas. El “razonamiento” fue “desconexión”; abandonar Gaza, dejar atrás sus problemas, su terrorismo y sus árabes. La solemne promesa era que ahora tendremos legitimidad del mundo para atacar el terror.

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El mundo aplaudió durante cinco minutos y volvió a la rutina de las denuncias contra Israel. Los bombardeos comenzaron inmediatamente después de la retirada, y el grupo terrorista que anteriormente estaba restringido por la presencia israelí, se convirtió en un incontrolable estado de terror. Unos meses más tarde, el soldado israelí Guilad Shalit fue secuestrado en la zona que ya no tenía presencia de Fuerzas de Defensa, ni asentamientos israelíes, y ahora se ha convertido en un agujero negro.

Después de entregar hasta el último milímetro del territorio a Gaza, el fuego no cesó, y el mundo no aceptó el derecho de Israel de defenderse contra el terror que emanaba de allí. Después de la Operación “Plomo Fundido” en 2009, se estableció la Comisión Goldstone, y la importancia de sus conclusiones fue que, en efecto, Israel no tiene legitimidad para la autodefensa. De hecho, Israel para salvaguardar a su población civil, durante la mayor parte de la Operación “Margen Protector “en 2014, se las arregló con la “Cúpula de Hierro” para interceptar cohetes lanzados desde Gaza.

Hamas, el gobierno elegido de Gaza, es una organización terrorista cuyo objetivo en sus estatutos fundacionales está la destrucción del Estado de Israel. Hamas busca asesinar a israelíes, con cuchillos, atropellando en las vía públicas a los transeúntes, disparando cohetes, colocando artefactos explosivos improvisados y construyendo túneles terroristas en territorio hebreo.

Lo que está sucediendo en la frontera de la Franja de Gaza durante la última semana no es una manifestación, es una revuelta organizada, que se utiliza como plataforma para llevar a cabo ataques terroristas y realizar un asalto masivo y violar la valla fronteriza. Como muestra de lo supra citado basta con escuchar o leer lo externado por los líderes de Hamas, Yahya Sinwar en el escenario de los violentos disturbios dijo que “esto continuará hasta que se borre la frontera" y agregó que “si los habitantes de Gaza tienen hambre, coman hígados israelíes”. Así mismo, Ismail Haniyeh , jefe del Departamento Político de Hamas, dijo: “El viernes nos detuvimos en la frontera, la próxima vez no sabemos dónde estará la frontera”.

Ningún Estado soberano permitiría esta situación. Israel tiene pleno derecho de proteger sus fronteras utilizando todos los medios disponibles, como lo haría cualquier país del mundo. Los soldados israelíes no disparan indiscriminadamente, sino se dirigen a terroristas y manifestantes peligrosos.

El interés de Israel es proteger sus fronteras y sus ciudadanos, no perjudicar inocentes. Ningún país del mundo dejaría de responder a una amenaza que violente sus fronteras orquestada por una organización terrorista.

La “marcha de regreso” de Hamas es un intento sofisticado de romper las vallas y lanzar a cientos de miles de árabes de Gaza hacia la Línea Verde. “Volver”, pero ¿dónde, después de que le dimos todo? Sino regresar a Jaffa, Haifa y Acre. Después de que Ariel Sharon proporcionara la etapa previa de forma gratuita en 2005, comenzó una nueva etapa en la “filogenia” árabe: llegar voluntariamente a las fronteras de 1967. Las líneas de francotiradores y fuego real detuvieron a los manifestantes de Hamas que lo único que pretenden es penetrar en el pequeño territorio de Israel y llegar a los kibbutzim, Sderot y Ashkelon y a los hogares de los ciudadanos israelíes.

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