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A ellos sí les creo

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Jorge Ramos / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Siento la vibración del celular en mi pantalón. Pero no le hago caso. Estoy entrevistando a Alfonso Calderón, uno de los estudiantes que sobrevivieron a la masacre de 17 personas en la escuela secundaria de Parkland, en la Florida, y no lo quiero interrumpir. Su pelo baila furiosamente con el viento, y sus palabras están cargadas de pasión, inteligencia e indignación.

Alfonso tiene 16 años. Nació en España, lleva una década viviendo en Estados Unidos, domina perfectamente el inglés y español y es uno de los fundadores del movimiento “Never Again”. Él y sus compañeros buscan imponer un efectivo control de armas para que nunca más sean asesinados estudiantes en una escuela.

En un país donde hay más armas de fuego que personas, el propósito resulta casi imposible. Mas no para Alfonso. ¿Por qué ustedes son distintos? le pregunto. Porque nosotros vivimos algo que pocos han vivido, me contesta.

Tiene razón. El pasado 14 de febrero, Alfonso estaba saliendo de su clase de teatro cuando un maestro lo empujó adentro del salón. En pocos segundos terminó metido en un armario. Desde ahí escucharía los disparos del asesino, Nikolas Cruz, matando a sus compañeros. En ese armario pasó cuatro horas y ahí, por texto, se despidió de sus padres. Su camisa terminó empapada de sudor.

Alfonso nunca volvería a ser el mismo. Su objetivo es que Estados Unidos, tampoco, vuelva a ser el mismo. Esa noche se iría a Washington para hablar con más congresistas y me aseguró que tiene una nueva misión en la vida: Evitar más matanzas como la que él vivió. Yo le creo a Alfonso.

También le creo a Yarely y Aracely Duarte. Son gemelas, nacidas en San Diego. Tienen apenas 13 años de edad, pero el año pasado vivieron la experiencia más traumática de su vida. Agentes de inmigración detuvieron frente a ellas a su padre y a su madre. “Vinieron frente a mi mamá, le agarraron sus manos y le dijeron que estaba arrestada”, me contó Aracely. “Teníamos miedo, estábamos tristes, lo habíamos visto en las noticias pero no pensábamos que podría pasarnos a nosotros”.

“Mi primera reacción fue echarme a llorar”, siguió Yarely. “Mi mamá que nunca había hecho nada malo en el mundo, estaba arrestada frente de mí; una de mis héroes”. Pero después de llorar, Yarely y Aracely se pusieron a trabajar. Hicieron una campaña para dar a conocer el caso de sus papás, los lograron liberar y ahora están ayudando a otros niños cuyos padres también han sido arrestados en redadas migratorias.

Ante los intentos de criminalizar a los inmigrantes en Estados Unidos, también le tienen un mensaje al presidente Donald Trump: “No somos criminales, no somos cosas malas”, dijo Aracely. “Todos somos personas”, apuntó Yarely.

Yarely, Aracely y Alfonso han seguido, quizás sin saberlo, la misma estrategia de lucha de los “dreamers”, esos jóvenes que fueron traídos ilegalmente a Estados Unidos cuando eran muy pequeños. Los dreamers han retado a presidentes y congresistas, no se han quedado callados y usan las redes sociales, exigen resultados inmediatos, tienen poca paciencia con los que les dan excusas y, sobre todo, están absolutamente convencidos de que van a ganar.

El teléfono en mi pantalón seguía vibrando. Me despedí de Alfonso mientras pensaba que era increíble (e injusta) la enorme responsabilidad que había caído en este carismático y agradable adolescente. No conozco a nadie así.

Si el futuro de Estados Unidos depende de la generación de Alfonso, de Aracely, de Yarely y de los dreamers, entonces estaremos en buenas manos. Son rebeldes, y su mensaje anti sistema no busca ningún beneficio personal. Son mi inspiración.

Metí la mano en el pantalón, saqué el teléfono, apreté el botón de mensajes y me paralicé. Un pistolero se había metido a un restaurante muy cerca de la universidad donde estudia mi hijo. Fue un instante de terror hasta que me acordé que mi hijo, ese día, no estaba ahí.

(Posdata: Las imágenes de los arrestos de padres frente a sus hijos son brutales. Las pueden ver aquí, junto a la entrevista de televisión de Yarely y Aracely: bit.ly/2u9aGVw).

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