A favor o en contra

El principal problema de El Salvador es su incapacidad de ofrecerles a sus habitantes un lugar donde puedan vivir en paz y progresar.
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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Esta situación se expresa en los millones de compatriotas que han emigrado y en los grupos criminales que se han apoderado de numerosas colonias, barrios y cantones. Lo paradójico es que mientras los gobernantes se esfuerzan por mantener el statu quo (conservar el poder público), la familia salvadoreña se desintegra y desangra diariamente. Esto explica la desconfianza que los ciudadanos le tienen a las cúpulas partidarias.

Este perturbador contexto se constata en la polarización ideológica-partidaria y la creciente brecha entre gobernados y gobernantes. Lo crítico de este entorno son sus impactos en la vida nacional: (1) el abandono de la base social (familia, escuela y comunidad), (2) la pérdida del control territorial ante bandas delincuenciales y (3) la falta de un plan de país. Esto quiere decir, entre otras cosas, que mientras los dirigentes partidarios luchan por controlar el aparato estatal, las bandas delincuenciales dominan cada día más colonias, barrios y cantones.

Este ambiente hace que las próximas elecciones no despierten el interés ciudadano, lo cual provoca que el “voto duro” sea decisivo y posibilita que el destino del país se deposite en manos de un grupo de burócratas. Este fenómeno se refleja en varias encuestas de opinión pública, las cuales confirman la apatía ciudadana y el rechazo a la forma tradicional de gobernar. Ante semejante panorama electoral, los medios de comunicación les podrían hacer preguntas como las siguientes a los futuros gobernantes.

Pregunta 1. ¿Cómo se recupera el control territorial? (1) Militarizando la seguridad pública, (2) aniquilando a los delincuentes o (3) aplicando la ley y mejorando la calidad de vida en barrios, comunidades y cantones.

Pregunta 2. ¿Cómo evitar la migración de miles de coterráneos? (1) Ampliando las oportunidades de educación y trabajo a nivel local, (2) armando a la gente y ejerciendo un mayor control de la población o (3) aumentando la vigilancia en las fronteras y puntos ciegos.

Pregunta 3. ¿Cómo mejorar la calidad de vida de la población en sus lugares de origen? (1) Promoviendo el desarrollo local, (2) implementando programas presidenciales para poblaciones vulnerables, o (3) reduciendo el número de municipios y formando más mancomunidades.

Pregunta 4. ¿Cómo promover el desarrollo local? (1) Impulsando la cooperación público-privada para generar empleos, (2) fortaleciendo el sentido de pertenencia en niños y jóvenes, (3) mejorando los servicios y espacios públicos a nivel municipal, o (4) todos las anteriores.

Pregunta 5. ¿Quiénes están en contra del desarrollo local? (1) Las cúpulas partidarias, (2) los dirigentes empresariales, (3) los ministros de Salud, Educación, Obras Públicas y otros, o (4) todos los anteriores.

Conclusión: la mayoría de salvadoreños desconfían de sus gobernantes y están hartos de falsas promesas. Eso explica la apatía ciudadana y el rechazo a quienes siguen haciendo propuestas inviables. Consiguientemente, los medios de comunicación deberían preguntarles a los candidatos cómo y con qué recursos van a realizar lo que dicen que van a hacer. Asimismo, convendría que los candidatos se pronunciaran a favor o en contra del desarrollo local.

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