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A la carrera para una firma

Lograron sentar a la oposición pero no su objetivo. No hubo cheque por $1,200 millones. Es menos pero el primer acuerdo llegó y hubo aplausos. Hubo aplausos porque el país no saldrá adelante si los dos partidos políticos más importantes no se ponen de acuerdo.
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Los representantes del pueblo entero dentro de la Asamblea Legislativa no tienen que hacer mucho esfuerzo para recordarnos que trabajan sin un plan con objetivos, metas y tiempos. En temas fundamentales se atrasan o no hacen la tarea. Se olvidan de los requisitos que deben cumplir y del tiempo que demanda el ponerse de acuerdo. Parece que no tienen noción de resultados, el estilo es darle tiempo al tiempo. Y en temas urgentes, son capaces de violar la Constitución de la República.

Recientemente la ciudadanía y el partido en el gobierno recibieron una buena lección, lección que debe ser asumida por el partido de oposición. El partido en el gobierno fue sensible, solidario y comprometido con el Órgano Ejecutivo ante la crisis que pone en riesgo el cumplimiento de sus pagos. Por semanas la exigencia privada, pública y callejera fue la aprobación de los $1,200 millones. Hubo acusaciones, quejas y lamentos.

Lograron sentar a la oposición pero no su objetivo. No hubo cheque por $1,200 millones. Es menos pero el primer acuerdo llegó y hubo aplausos. Hubo aplausos porque el país no saldrá adelante si los dos partidos políticos más importantes no se ponen de acuerdo. Por más declaraciones y acusaciones, si no hay acuerdos sensatos y oportunos entre FMLN y ARENA, seguiremos estancados en la misma y poco alentadora situación.

Llegó el acuerdo por $550 millones para pagar las deudas y emitir bonos. Llegó tarde pero lograron acuerdo. Este acuerdo es mejor que nada y es un buen aprendizaje para las partes involucradas en la negociación. La oposición no puede apostarle al fracaso del gobierno y del país. Y el partido en el gobierno debe reconocer que vivimos y nos mantendremos en democracia y esto exige, desarrollar capacidad de diálogo y de negociación. Es fácil llamar a muchos a participar... pero tomar decisiones en y con la instancia que corresponde, es otra cosa.

La experiencia de todo el esfuerzo y la negociación obliga, ojalá, a reconocer la interrelación de sus acciones y omisiones. Esas omisiones que se olvidan y posteriormente causan sorpresa a todos. Hasta tener el acuerdo en mano, se preguntaron: ¿Quién firma por la Corte de Cuentas? Hasta entonces se dieron cuenta de que los cuatro meses de retraso en la elección de los magistrados de la Corte de Cuentas tiene implicaciones, y las implicaciones son para el mismo gobierno del FMLN porque no hay bonos sin firma de la Corte de Cuentas.

El FMLN quiso hacer un salto con pértiga. Ya tenía listo el decreto para obviar la irresponsabilidad y delegar la firma para la autorización de los bonos en la Comisión Administrativa de la Corte de Cuentas, que con prórroga y más prórroga llegaba al 25 de noviembre. La propuesta del FMLN fue atentatoria a la Constitución de la República. Ventajosamente la sensatez y el sentido común prevalecieron. De haber sido aprobada, al día siguiente se habría presentado a la Sala de lo Constitucional la demanda de inconstitucionalidad. Y seguramente se hubiera admitido generando las ya conocidas acusaciones de la dirigencia del FMLN.

¿Y la firma? Se les olvidó que necesitan la firma del magistrado presidente de la Corte de Cuentas. Pero no puede ser cualquiera la firma. La firma tiene que ser de una persona sin afiliación partidaria. La firma tiene que ser de una persona competente. Y la competencia de una persona tiene que ver con conocimientos, con habilidades técnicas y sobre todo, con valores, actitudes y conductas. La firma debe ser de una persona que tenga conciencia sobre el papel de la Corte de Cuentas en el uso efectivo y probo de los recursos públicos. La firma tiene que ser de una persona que tenga el valor de enfrentar, con criterio propio, con autonomía e independencia a cualquier funcionario independientemente del nombre y apellido.

Los diputados fueron incapaces de cumplir con el plazo que estableció la Sala de lo Constitucional para reemplazar a los magistrados en la Corte de Cuentas que fueron electos de forma ilegal. Desde el 29 de julio dejaron la tarea pendiente. La triste realidad de las finanzas públicas les puso en carrera para conseguir la firma para los bonos. Y en carrera, ¿pueden negociar objetiva y apropiadamente? En carrera ¿se vale hacer la tarea a la mitad? Ofrecieron elegir a los propietarios, ¿y los suplentes?

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