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A través de las dificultades, siempre a las estrellas

Soy Cristian Polío y tengo 18 años. Con el paso de los días tuve un cierto interés por los temas que abordan diferentes realidades sociales y, junto con ello, mi interés por la literatura creció, también. Una vez una persona me dijo que podía aprovechar mis gustos o talentos en pro de los demás, ayudando de diferentes maneras a generar cambios en nuestro entorno.
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Cristian Polío Coautor de “El país que viene”

Cristian Polío Coautor de “El país que viene”

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Hay muchísimas formas de ser diferentes y empezar a trabajar en pro de la vida de los demás: siendo partícipes en actividades culturales, cívicas, académicas, deportivas, artísticas, etcétera; hay muchísimas ramas en donde nosotros, los jóvenes, podemos desenvolvernos y El Salvador tiene la dicha de contar con una infinidad de jóvenes talentosos, unos que ya están aprovechándolo y otros que aún están por descubrirlo, pero tú, ¿ya empezaste?

A veces una pequeña acción ayuda a cambiar el mundo de alguien más y nosotros los jóvenes tenemos todo el potencial para hacerlo. Porque cuando superemos lo negativo y empecemos a cambiar, a tener un sentido de proactividad social, es ahí cuando juntos empezaremos a escribir una nueva historia, un nuevo horizonte juntos.

El incentivar a los jóvenes a tomar protagonismo para la creación y puesta en marcha de nuevas ideas o proyectos y que estos generen impacto a su alrededor de forma positiva; el formar líderes capaces de resolver problemáticas y que sepan ayudar de manera justa a los demás; la creación de una nueva reforma educativa, el interés por los maestros en querer enseñar y no solo asistir a la escuela para ir a “trabajar”, el apoyo por parte del Estado hacia los jóvenes son herramientas eficaces para empezar a sembrar la semilla del cambio que nuestro país necesita y para que en futuros años esta empiece a germinar.

Hay un nuevo país que está por venir, hay un nuevo horizonte que nos espera con ansias, un país que hay que construir y que está en manos de nosotros los jóvenes. Pero ¿cómo lo haremos? Empecemos desde lo más cotidiano: la educación. Algo que siempre está en discusión, pero que se olvida al terminar la sesión y como decía Don Bosco: “De la sana educación de los jóvenes depende el futuro de las naciones”, un eje principal para el desarrollo de nuestro país.

Es importante que nosotros como jóvenes nos preguntemos constantemente qué estamos haciendo por nuestro prójimo y en qué invertimos nuestro tiempo. Porque cuando tú y yo nos decidamos a ser personas diferentes y empecemos a hacer cosas nuevas por nuestro El Salvador es ahí donde empezaremos a forjar ese nuevo horizonte que tanto anhelamos, un horizonte lleno de oportunidades no solo para nosotros, sino que también para las nuevas generaciones que están por venir.

Es por eso que ahora te invito a que seas partícipe de ese cambio, de ese anhelo, todos podemos contribuir, un granito de arena ya hace la diferencia y marca el cambio para un nuevo rumbo, un nuevo horizonte.

Porque El Salvador necesita de jóvenes que no tengan miedo de soñar y decir sí ante cualquier reto que se les presente; jóvenes capaces de comerse el mundo; porque nuestro querido El Salvador necesita de todos. Ánimos que todo se puede lograr, per aspera semper ad astra (a través de las dificultades, siempre a las estrellas).

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