A veintiún días

La dirigencia de la Asamblea Legislativa, especialmente el primer presidente de izquierda, dio muestras de derroche, poca responsabilidad en el uso de recursos públicos y falta de transparencia.
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El Tribunal Supremo Electoral (TSE) está preparándose para la entrega de credenciales para los candidatos que resultaron elegidos para ocupar cargos en los concejos municipales, en la Asamblea Legislativa y en el PARLACEN. Tomó mucho tiempo declarar en firme los resultados y esto debe inspirar, ojalá, una cuidadosa evaluación del proceso administrativo porque con los avances tecnológicos ¡es difícil explicar regresar al ábaco para el conteo electoral!

Es oportuno revisar el marco legal para adecuar los requerimientos, plazos y tiempos al nuevo contexto, es oportuno proceder a las reformas electorales pendientes, esas reformas que aseguran la consolidación de nuestra democracia.

Con la entrega de credenciales a los futuros funcionarios elegidos por su competencia, su instrucción notoria, su honradez, su capacidad, su formación y su biografía, se puede esperar el cierre de un ciclo histórico caracterizado por la poca lealtad a principios y valores, por permanentes acusaciones con fundamento o sin él, por falta de propuestas para el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo, por la falta de concertación en temas clave de país y sobre todo, por la falta de oposición para dinamizar nuestro sistema político republicano, democrático y representativo.

En 21 días esperamos una Asamblea Legislativa presidida, ojalá, por una mujer. No es por cuestión de cuotas de poder ni temas de género. Es más bien por realismo ante la situación fiscal del país y el reconocimiento a los atributos diferenciadores. La dirigencia de la Asamblea Legislativa, especialmente el primer presidente de izquierda, dio muestras de derroche, poca responsabilidad en el uso de recursos públicos y la falta de transparencia. Casos sobran para fundamentar esta afirmación que debe estar presente en nuestro memoria porque genera indignación entre ajenos y, ojalá, entre propios. De una presidencia en manos de una mujer, el 53 % de la población podría esperar austeridad y racionalidad en el uso de recursos; podría esperar decisión, disposición a la rendición de cuentas y sobre todo orgullo en hacer lo que la ley exige. La honradez, la racionalidad, la transparencia, la austeridad, la tolerancia, la unión, la participación y otras “la”... son de género femenino, y en este tiempo, esto se echa de menos para superar la desconfianza y la falta de credibilidad. En 21 días se puede esperar disposición a la elaboración y cumplimiento de una agenda de temas legislativos fundamentales para enrumbar al país en otra dinámica.

En 21 días esperamos concejos municipales plurales. Esto da esperanza porque es un mecanismo para fortalecer nuestro sistema político-partidario. Todos tienen una cuota de poder y todos asumen una cuota de responsabilidad. La tendencia a la descalificación partidaria tendrá que ser cuidadosa porque se han sentado bases para dejar de atribuirse los éxitos y acusar por los desaciertos y fracasos. En 21 días se espera que los gobiernos municipales plurales inicien con planes que respondan a sus atribuciones y que den prioridad al ordenamiento territorial, al uso eficaz de los espacios públicos y a la efectiva y eficiente prestación de servicios municipales. El ordenamiento territorial es clave para atraer y retener inversiones. Ya es hora de retomar ordenanzas para el orden y el desarrollo urbano en función de bien común. Quien quiera construye donde y como quiere, quien quiera convierte su garaje en local comercial, quien quiera usa las aceras para parqueo público y ventas de beneficio privado, quien quiera invade espacios públicos para beneficio privado, quien quiera hace lo que quiera en el territorio del municipio. Ojalá las principales ciudades y el Área Metropolitana se conviertan en ejemplos de lo que se puede hacer con visión estratégica, inteligencia, racionalidad, honradez y capacidad de decisión y conducción. No se necesita mucho para cambiar el ambiente desde el mismo territorio. No es mucho pedir que se ordene e impongan sanciones para que todos acatemos la ley y nos sometamos a las consecuencias de no hacerlo. En los primeros 90 días esperamos sentir la presencia y las señales de eficacia de los gobiernos plurales en la recolección y el tratamiento de basura, la recuperación y reparación y reconstrucción de aceras, el recarpeteo de calles, el ornato en parques, el ordenamiento del transporte público y para esto, un Cuerpo de Agentes Municipales (CAM) con autoridad y competencia para velar por el bienestar colectivo. En 21 días ¿podemos esperar vientos de cambio y efectividad?

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