Ach Europa! 60º aniversario de la Unión Europea

Un libro del escritor germano Hans Magnus Enzensberger con sus experiencias en seis países, escrito en 1985 y publicado por la editorial Anagrama en 2002 como “¡Europa, Europa!”, resume con esta frase en alemán (entre euforia y preocupación) el sexagésimo aniversario de la Unión Europea (UE).
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La Comunidad Europea del Carbón y del Acero, con sus seis fundadores, Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos, se tradujo con la firma del Tratado de Roma el 25 de marzo de 1957 en la Comunidad Económica Europea (CEE). Mucha agua corrió bajo los puentes de la Vieja Europa hasta llegar a 2013 cuando Croacia se convirtió en el 28º miembro de la UE junto con Austria, Bulgaria, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Irlanda, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, República Checa, Rumania y Suecia. Ellos sintetizaban el ideal de un continente sin fronteras, un proyecto de libertad, paz, prosperidad y democracia que enarboló como su símbolo lúdico “El Himno a la Alegría” de Ludwig van Beethoven.

Superada la Guerra Fría con la caída del muro de Berlín, la Europa que surgió de los escombros de la Segunda Guerra Mundial se proyecta como la tercera potencia económica planetaria, después de Estados Unidos y de Japón, pero todo ello en un vertiginoso escenario cambiante debido al auge de China y los múltiples terremotos políticos, económicos y culturales, todos apuntando a un guion separatista, que supuso para la UE la salida de Gran Bretaña, el Brexit, así como la crisis económica en Grecia, la llegada de millones de refugiados económicos y políticos de las guerras del Medio Oriente y de las hambrunas de África y el auge del populismo, la xenofobia y la demagogia fascista en la mayoría de sus países miembros.

Todo se complica de repente. Una parte del Viejo Continente difícilmente será integrada a la Unión Europea, las repúblicas eslavas de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, también Moldavia, así como países de la ex-Yugoslavia, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro, y Turquía, que tiene un enfrentamiento abierto con la UE pese a ser un importante socio estratégico de la Organización del Atlántico del Norte (OTAN).

A ello se agrega el factor Trump, pues la política europea del presidente estadounidense está cargada de proteccionismo, de un fuerte discurso anti-UE y de la exigencia a sus países miembros de una mayor participación económica en el mantenimiento del Pacto militar atlántico.

Frente al desnivel político y económico que representa la UE y sus diferentes velocidades de desarrollo, la única opción válida es la unión y la cohesión de sus miembros para alcanzar una más sólida integración continental. Y ello conducido por una eficiente locomotora, Francia y Alemania, que han guiado estos 60 años de existencia.

Pues es claro que ningún país en solitario puede enfrentar los desafíos de un mundo cambiante y en crisis, y no solo en el aspecto monetario, donde queda demostrado que la moneda común, el euro, mantiene una estabilidad mejor que la del dólar, sino también en la lucha por la defensa de los grandes ideales de una Europa unida que desde siglos viene proclamando la democracia, la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Sexagésimo cumpleaños, ¡Ay, Europa!
 

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