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Actitud antidemocrática

Este artículo plantea que el resentimiento social alimenta la polarización ideológica y obstaculiza el diálogo, el respeto y la cooperación pública-privada.
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¿Qué significa esta aseveración? Quiere decir, entre otras cosas, que numerosos salvadoreños actúan de forma subjetiva, intolerante y agresiva. En otras palabras, el resentimiento social significa odio y le “echa más leña al fuego”.

El resentimiento social es un fenómeno complejo y de índole psicosocial. Se manifiesta en actitudes individuales y colectivas de frustración, rencor y furia hacia una situación dada o las estructuras establecidas en el campo político, económico, social o familiar. Esta conducta se refleja en diversos sentimientos como la hostilidad hacia algo o alguien, el enojo con quienes piensan diferente y la envidia de quienes se sienten mal por no poseer lo que otros tienen.

Por otra parte y para destacar lo nocivo de la intimidación y beligerancia para solucionar problemas colectivos, se comparten las siguientes frases. “La violencia es el último recurso del incompetente” (Isaac Asimov); “La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve” (Martin Luther King); “La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias” (Mahatma Gandhi). En este marco, a continuación se presentan cinco argumentos que sugieren que el resentimiento social obstaculiza el rescate de El Salvador por la vía democrática.

Argumento 1. Las causas del resentimiento social son predominantemente internas. Entre estas se destacan las siguientes: (a) injusticia social, (b) radicalismo y tendencia de ejercer el poder público autoritariamente, y (c) constante promesa política-electoral de ofrecer el bien común de forma automática (con el simple hecho de sustituir al gobierno de turno). Reflexión: la superación del resentimiento social está en manos de los salvadoreños y sus instituciones democráticas.

Argumento 2. El resentimiento social se potenció de 1971 a 1991 para nutrir la violencia política y a partir del siglo XXI se encaminó hacia la violencia delincuencial. Este comportamiento ha contribuido a que miles de compatriotas canalicen su disgusto por medios lícitos (partidos políticos) e ilícitos (bandas delincuenciales). Reflexión: el resentimiento social propicia una confrontación permanente e impide que los salvadoreños lean objetivamente la realidad nacional y sumen esfuerzos hacia un objetivo común.

Argumento 3. El resentimiento social ha estado presente en el crecimiento de partidos políticos de izquierda y derecha. Este fenómeno psicosocial explica, por ejemplo, que un hecho histórico como la alternabilidad en la Presidencia de la República (2009) no se haya aprovechado para abandonar la retórica ideológica en contra del sector empresarial. Reflexión: es erróneo promover el odio de clases y la confrontación desde el poder público.

Argumento 4. El resentimiento social y la polarización ideológica generan una atmósfera desfavorable para luchar contra la corrupción e impunidad. Consiguientemente y para evitar la politización del quehacer judicial, el empoderamiento ciudadano es esencial para que los funcionarios públicos rindan cuentas y sean transparentes. Reflexión: una opción democrática para evitar la anarquía es la aplicación de ley (investigación, persecución y castigo del delito).

Argumento 5. El resentimiento social que prevalece en miles de compatriotas aumenta el riesgo de que surja un líder neopopulista (de izquierda o derecha). Ante semejante peligro, conviene promover una cultura de diálogo y el Estado de derecho. Reflexión: la democracia requiere de educación, información y valores ciudadanos.

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