Lo más visto

Más de Opinión

Actuar hoy pensando en mañana

El desequilibrio fiscal es de tal magnitud que convendría renegociar la deuda pública. Esa opción requiere de transparencia y credibilidad ante los acreedores internacionales.

Enlace copiado
Rafael Ernesto Góchez - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Rafael Ernesto Góchez - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

La humanidad pasa por un momento sin igual. EUA está poniendo a prueba su institucionalidad democrática, capacidad científica y liderazgo mundial. Centroamérica ha sido impactada por el coronavirus y ha empezado a sentir los efectos del cambio climático. El Salvador está altamente endeudado, sufre una recesión económica y enfrenta una creciente demanda social. Nadie sabe cuánto va a durar la pandemia. Lo cierto es que hay que aprender a coexistir con el covid-19.

Así las cosas, el desafío más importante es superar la crisis actual con una visión de desarrollo. Los gobernantes enfrentan un reto doble: (1) atender la emergencia sanitaria y económica, y (2) superar los problemas estructurales. Esta particular condición sugiere iniciar la construcción de un modelo de desarrollo incluyente y sostenible durante la poscrisis. Dicho proceso será escabroso y requerirá de la colaboración de todos los sectores. ¡No hay otra vía democrática! ¡Manos a la obra!

La tarea de los gobernados también es doble: (1) cuidar de los suyos y sacarlos adelante y (2) defender sus derechos e intereses de una forma racional y constructiva. El problema es que la agenda nacional ha girado alrededor del calendario electoral y los gobernantes han incumplido las promesas electorales. Esas malas prácticas han llevado al hartazgo ciudadano y contribuido a que el país sea inviable. Prueba de ello es el éxodo y los deseos de emigrar de miles de compatriotas.
El panorama es retador. La iliquidez e incertidumbre se perciben en hogares, empresas y organizaciones. Pronto se presentará el Presupuesto General 2021 y la interrogante será cómo se va a equilibrar. Altos funcionarios y dirigentes políticos evitan debatir abiertamente sobre la reforma fiscal que se implementará próximamente. ¿Qué gastos se recortarán y cómo aumentarán los ingresos para amortizar la deuda, invertir en infraestructura y aumentar el índice de desarrollo humano?

El desequilibrio fiscal es de tal magnitud que convendría renegociar la deuda pública. Esa opción requiere de transparencia y credibilidad ante los acreedores internacionales, y una plataforma programática que indique el rumbo del país. Los siguientes tres puntos son esenciales para edificar “El Salvador que queremos”.

1. Agenda social. Se estima que 4 de cada 10 salvadoreños vivirán en situación de pobreza a principios de 2021. El país no puede abordar todos los problemas al mismo tiempo. Tiene que fijar prioridades, políticas y metas en educación, salud y nutrición para mañana y pasado mañana.

2. Desarrollo económico local. La falta de oportunidades en suelo cuscatleco es una de las causas de la emigración masiva. El reto es ampliar las oportunidades de inversión en los 14 departamentos. La cooperación público-privada es clave para generar confianza y crear empleos.

3. Buena gobernanza. El común denominador de los países con mejor calidad de vida es la toma de decisiones en un marco democrático, la aplicación de la ley, el respeto a los derechos humanos, la vigencia de la protección social y la profesionalización del servicio público.

Conclusión: la idea-fuerza “actuar hoy pensando en mañana” debería guiar a los tomadores de decisión. Los gobernantes pronto tendrán que adoptar drásticas medidas fiscales: ¿cuáles, cuándo, cómo y para qué se implementarán? Las respuestas a estas interrogantes indicarán el camino que lleva el país y las posibilidades de construir “El Salvador que queremos”.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines