Acuerdos imprescindibles

El Consejo de Seguridad y Convivencia presentó sus propuestas al Gobierno. El costo de las propuestas significa una inversión en cinco años de $2,100 millones. El Consejo Nacional de Educación ha iniciado sus reuniones.
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Y ante la evaluación de la educación hecha por el ministro de Educación nadie duda de la necesidad de duplicar la inversión en educación si queremos avanzar hacia los niveles de conocimiento universales y de calidad propios de un país desarrollado. El presidente Sánchez Cerén ha presentado también el plan quinquenal. Si se quiere llevar a cabo con seriedad hay que multiplicar la inversión. Quedan temas pendientes, como el llegar a un acuerdo mucho más serio y solidario en la hasta ahora vergonzosa Ley de Salario Mínimo, reducir drásticamente los niveles de trabajo informal, pasando a la formalidad, y pensar con honestidad en cómo llegar a un sistema de calidad único y universal de salud pública, que el plan quinquenal no deja claro, aunque apunta en esa dirección.

Para todo ello se necesita dinero. Porque el presupuesto actual no da para todas esas necesidades, realmente urgentes si queremos salir de la situación en la que estamos. La ayuda internacional tampoco es respuesta, pues no vendrá en los niveles necesarios. Y los préstamos, aunque todavía podamos obtener algunos sin excesivo riesgo, tienen un techo, dado el alto endeudamiento nacional. Si hablamos de conseguir dinero, aunque llegue algo de los sectores mencionados, resulta necesario hablar de dos elementos más: Aumentar la productividad y el sacrificio. Ambos elementos, productividad y sacrificio, nos corresponden a todos. Pero no en la misma proporción. Un pacto fiscal resulta necesario para avanzar. Pero un pacto que lleve a una administración transparente, orientada hacia la inversión en la gente, y con supervisión nacional del gasto y su orientación. Sin multiplicar clientelas ni invertir en gastos estatales superfluos. Con austeridad de quienes tienen más, tanto en la política como en los sectores privados.

Si no avanzamos en esa dirección los culpables de nuestro fracaso seremos todos. Es cierto que se necesita antes del pacto fiscal un verdadero diálogo nacional. En los dos consejos que hemos citado hay claras señales de que ese diálogo es posible. Pero el diálogo no basta si no somos capaces de añadir sacrificio personal y esfuerzo productivo. LA PRENSA GRÁFICA (LPG) tiene un modo creativo e interesante de celebrar su centenario de vida. Publica noticias del pasado. Ello ha llevado a investigadores y curiosos a leer y releer noticias antiguas. Uno de estos amigos, curioso impenitente, me envió unos recortes de LPG que daban noticia de los reclamos de los campesinos en 1976. Pedían 9 colones al día de salario para el trabajo en el campo, más tres colones por persona en arroz, frijoles y café. El Gobierno había decretado, siempre leyendo la noticia en LPG, 8.45 colones por jornada diaria en la cosecha de café, 6 colones en la cosecha de algodón y 5.50 en la zafra. Lo impresionante de estos datos que obtuvimos gracias a este modo inteligente de LPG de celebrar sus 100 años es que los campesinos pedían entonces 144 dólares al mes y el Gobierno les dio 101. Pasaron 39 años y el salario mínimo del campo actual (118.20) no ha llegado aún a lo que pedían los campesinos hace esos casi 40 años. Un aumento de 17 dólares en 40 años, con menor capacidad adquisitiva hoy, ¿tiene algo que ver con la justicia social o el desarrollo? Si esto no demuestra que necesitamos un pacto nacional de desarrollo, no sé qué otra cosa podrá convencernos.

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