Lo más visto

Más de Opinión

¡Adiós, 2015!... ¡Bienvenido, 2016!

Cuenta una leyenda árabe que en el Cielo hay un frondoso árbol, cargado naturalmente de innumerables hojas, y que el día 1 de enero, un ángel de Dios lo sacude fuertemente, cayendo al suelo muchísimas hojas...
Enlace copiado
¡Adiós, 2015!... ¡Bienvenido, 2016!

¡Adiós, 2015!... ¡Bienvenido, 2016!

¡Adiós, 2015!... ¡Bienvenido, 2016!

¡Adiós, 2015!... ¡Bienvenido, 2016!

Enlace copiado
Las hojas de ese árbol representan a cada una de las personas de la tierra, y las que caen indican aquellas que partirán en el año nuevo.

2015 se va para jamás volver. Hubo dolor, amargas despedidas, chascos, frustraciones y decepciones... También festivos enlaces, alegres arribos y satisfactorias realizaciones. Algunos que en 2014 sufrieron los embates de la pobreza, desempleo, mala salud, deudas, soledad, vicios, etcétera, en 2015 tuvieron un gran cambio: vieron la suya. Qué alegría: tanto para los que sufrieron como para los que gozaron, 2015 será inolvidable, por el aprendizaje en las malas, como por las bendiciones recibidas.

¿En cuál grupo estamos nosotros? Para los que 2015 no les fue benévolo, en primer lugar un fraterno abrazo de comprensión, porque también conocemos la amargura y ya hemos llorado esas lágrimas... a veces, siendo adultos (¡no digamos criaturitas adolescentes!), caminamos sobre la peor de las avenidas de la vida: una empedrada de buenas intenciones, valentía, arrojo y temeridad, pero cuyo horizonte, vistoso como el color del sol, no era más que la fogata final donde claudicaríamos, saliendo de ahí –solo con el favor de Dios– apenas con vida... Ese fogón representa la pérdida de vida, salud, honor, juventud y oportunidades... Por gracia de Dios salimos respirando al llorar con toda el alma... ¿culpables? Que cada cual responda... ¡Pero mientras hay vida, hay esperanza! El error no consiste en “caer”, sino en acomodarse donde hemos caído todos chocados, todos reventados... ¡Pero estamos vivos, coordinamos, y aunque estemos como “en las últimas”, no podemos rendirnos ni desmayar, porque entonces estaríamos muertos en vida! ¡Chocados tal vez, pero con bastantes partes buenas todavía, reparables! ¡Si ahorita nadie da cinco por nosotros, esperemos vernos mañana en el espejo: gran ejemplar reparado, pulido, brillosito!

¿Le sonrió la fortuna? ¡Enhorabuena; qué especial deferencia! Disfrute con su familia, y no olvide echar una vistazo para abajo, y comparta con el que no tiene: es siembra para seguir cosechando.

Aquel gran árbol está columpiando su ramaje. Todos somos parte de él, prodigando sombra, oxígeno y nidos para las aves... La moraleja nos insta a ser mejores personas, padres, maridos, esposas, hijos, abuelos, empleados y empleadores responsables y honorables; reconocer y respetar la existencia y la soberanía de un Ser Superior; vivir los días como si fueran el último chance para obtener la mejor evaluación para alcanzar peldaños superiores para este plano material como para el más allá.

¿Quiere llorar? ¡Pues llore! El llanto es de gente noble y purifica. Que se pierda lo perdido y que no se pierda más. Si una puerta se le cerró, espere la cuadratura de lo Alto: seguro se le abrirá otra mejor, otra más conveniente. No hay mal que dure 100 años; es solo la vida en su constante proceso de enseñarnos. A fuerza de golpes maduramos y nos volvemos expertos... ¡Pero Dios ni duerme ni menos está muerto! ¡Él sí lo ama, Él sí lo comprende, y es quien le puede sacar de ese atolladero! ¡Muchas felicidades en esta Navidad, de verdad; y que 2016 sea mejor para todos!

Tags:

  • año 2015
  • dios
  • esperanza
  • año 2016
  • pobreza
  • salud

Lee también

Comentarios