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¡Adiós, 2017... adelante, 2018!

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¡Adiós, 2017... adelante, 2018!

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EscritoraQuisiera decir de 2017 que parece que fue ayer, pero la verdad es que hace ratos venimos sintiendo la misma sensación del paso del tiempo: tanto se muere un año como nace otro; y es curioso, pero incluso en las personas mayores casi no se está notando físicamente el cambio, sino cada cinco-diez años, pues en la vorágine agridulce en que vivimos, la gente ha estado llevando cierta manera de comer, beber agua, dormir, usar cremas faciales, ir al gimnasio, autocuidarse; y entre triste, afligida, decepcionada y temerosa que se mantiene en términos generales, de soslayo disfruta esos apoyos; y en los únicos que se nota realmente el paso de los años es en los niños, pues de neonatos brincan velozmente a bebecitos balbuceantes; rápidamente caminan, van al “Maternal”, al “Kínder”, y cuando menos lo sentimos, ya son bachilleres; y hasta entonces nos fijamos que ya estamos algo grandes nosotros; y así vamos caminando entre el cielo y la tierra, si somos creyentes, hasta nuestro Encuentro con Cristo.

Pronto amanecerá 2018, una nueva página donde escribir un capítulo más de nuestra historia. Sería saludable revisar la documentación pasada, evaluar nuestras operaciones, y frente a la cuadratura de las cifras finales, reconocer que fuimos nosotros los protagonistas de todo... ¿no nos gusta, no nos parece?... es fácil: hoy es cuando tenemos la mejor oportunidad de darle vuelta a las cosas, frenar las prácticas peligrosas, dañinas; resarcir o pagar cualquier maliciosa operación, planificar estrategias futuras no complicadas ni sucias; todo esto considerando, además, que tenemos nuestra descendencia que finalmente cobrará o pagará los saldos. Jamás ha triunfado el mal sobre el bien; son tretas satánicas las que nos convencen de que los trinquetes, las injusticias y las picardías son medios justificados y válidos para obtener lo que queremos, ¡y qué! En cambio, con base en leyes sencillas y divinas, lo que se siembra, eso se cosecha.

Este mensaje va dirigido a todos, sin importar edad, género, clase social, política, laboral, religiosa o económica, sin considerar dónde están ubicados en sus actuales tramos de la vida ni cuál es su modus vivendi; únicamente para suplicarles por moderación y humanización, en memoria de aquellas célebres palabras “amaos los unos a los otros”, que ni eran religiosidad ni lirismo, sino una profunda clave sociológica para vivir, donde impere la consideración y el respeto; y si aun los escorpiones se aman entre sí, ¿cómo no podríamos nosotros, que en el fondo solo aspiramos a la felicidad de los nuestros, hacer un esfuerzo personal, familiar o grupal, y consensuar un básico código de respeto y táctica para no dañar principalmente a los inocentes, a los que nada nos deben, y sobrellevar la vida lo menos escabrosa posible?

El pasado es eso: pasado, solo sus huellas y recuerdos quedan, y sus lecciones. El futuro es incierto y le pertenece a Dios. ¡Pero el que sí nos es accesible es el presente, para soñar y actuar en grande, sin contramarcarle al alma horripilantes huellas imborrables!... Dice una leyenda árabe que en el cielo hay un frondoso árbol que es sacudido el uno de enero, y que las hojas que caen son las personas que morirán ese año. De hacer el bien nunca nos sentiremos mal.

¡Muchas felicidades en estas festividades, y que 2018 sea un portal de abundantes bendiciones para ustedes y sus amadas familias!

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