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Agua limpia y aire puro

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José Afane

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Casi 1 millón de personas en el mundo mueren cada año, culpa de ingerir agua no potable. El 40 % de la población mundial consume agua contaminada con materia fecal. En América Latina, 120 millones de personas no tienen acceso a agua con saneamiento adecuado. Por otra parte, el deterioro urbano contamina el aire que respiramos, con altos índices de CO2. Todos tenemos derecho a agua limpia y aire puro, lamentablemente existe poca o nula conciencia, razón por la cual nuestra calidad de vida cada vez se deteriora más.

A esta triste realidad sumemos múltiples enfermedades, muchas mortales, producto de la malnutrición infantil, la pérdida de cosechas agrícolas y la falta de desarrollo. Receta perfecta para la pobreza extrema.

Los salvadoreños tenemos el privilegio de vivir en un país tropical, con el océano Pacífico en todo nuestro litoral, hermosos volcanes, lagos preciosos, seis meses de lluvia, y el río más largo de la región. Lo triste es la gran contaminación con que castigamos nuestra naturaleza. Como resultado, nuestros ríos desembocan en nuestras playas cargados de excremento, basura y desechos plásticos.

Qué vergüenza sentí al ver extranjeros, durante el pasado torneo de surf, caminar en el río del Tunco, con tufo a m. También sentí lástima al ver cómo liberaban tortuguitas en agua tan contaminada. Aún no entiendo a la empresa privada, desarrollando, sin conciencia, hoteles y restaurantes en nuestras playas, ahora llenas de casas en Air B&B.

¿Cuándo aprenderemos a hacer desarrollos, capaces de captar agua lluvia, y procesar aguas negras? Urge que cada urbanización cuente con planta de tratamiento y drenajes de sus techos en cisternas (lo cual no es caro) para aprovechar las aguas lluvias al máximo. De esta forma, nuestros mantos acuíferos se renovarían constantemente, se conservara nuestro suelo, y no estaríamos invadidos por tanta cárcava.

No podemos seguir desarrollando y construyendo de una forma irracional. Es nuestra obligación cuidar nuestros recursos, o nos acabaremos este hermoso país, culpa de una contaminación irreversible.

No hay mejor programa de salud pública que tomar agua limpia y respirar aire puro. Para ello debemos proteger nuestros recursos naturales, planificar el desarrollo urbano, controlar el humo de los buses chatarra, y eliminar la basura adecuadamente.

El costo al Estado, culpa del agua contaminada y las enfermedades respiratorias causadas por el humo de los buses chatarra, es "alto gasto" que se puede controlar. No podemos tener desarrollo sostenible sin arreglar lo más básico: agua y aire. Lo peor es que a los alcaldes no les da pena ver sus municipios llenos de basura. (¿Escuchó, Milena?). Santa Ana, durante la época de lluvia, tiene inundaciones desastrosas y volcanes de basura en muchas esquinas. La mayoría de santanecos creímos haber elegido una buena alcaldesa, pero nos equivocamos.

Un llamado urgente a la conciencia para detener la contaminación, mejorar nuestro aire, tomar agua limpia, y disfrutar de nuestra naturaleza libre de excremento y basura. Votemos por un El Salvador limpio y ordenado.

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