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Agua para todos (2.ª entrega)

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Juan Marco Álvarez - Candidato a diputado de La Libertad por el PDC

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Por otro lado, el anteproyecto de ley que se discute actualmente en la Asamblea Legislativa tiene que tener claramente incorporados dos enfoques: 1) el enfoque de cambio climático, y 2) el enfoque de cuenca hidrográfica. En gran parte, la degradación del recurso hídrico se debe a que no invertimos en restaurar nuestras cuencas hidrográficas. Y esto nos coloca en una posición altamente vulnerable ante los embates del clima.

Para fines de aclaración, una cuenca se define como el área de tierra desde donde todas las escorrentías superficiales fluyen por medio de una secuencia de riachuelos, humedales, ríos y lagos hacia el mar en una sola desembocadura, estero o delta. La cuenca hidrográfica también incluye acuíferos de agua subterránea y está formada de una mezcla singular de paisajes que interactúan entre sí, incluidos bosques, cultivos agrícolas, granjas, ríos y lagos, e incluso ciudades o pueblos.

Ahora, la ecuación del cambio climático o calentamiento global vendrá a exacerbar nuestra problemática sin lugar a dudas. Lamentablemente no estamos preparados para esta nueva realidad, ya que todos nuestros planes y obras están diseñados para el clima del pasado y no para el clima del futuro. Por consiguiente una adaptación exitosa ante el cambio climático requerirá de una transformación fundamental en cuanto a la gestión del agua. Y eso tiene que estar reflejado en la ley que se discute en estos momentos en la Asamblea.

En primer lugar tendremos que potenciar el papel de la naturaleza y ampliar la infraestructura que provee agua. La inversión en la restauración de nuestras cuencas hidrográficas debe ser prioridad nacional y esto incluye restaurar bosques en las tierras altas y otros ecosistemas cruciales como las áreas ribereñas y los humedales. Y es que tenemos que entender que el nivel actual de deterioro está comprometiendo nuestra seguridad hídrica, incluyendo aumentos en el costo del agua. Se requieren inversiones sostenidas en revertir la degradación actual, pero acompañadas de mejores políticas públicas como una buena Ley del Agua y ordenanzas municipales complementarias. Este combo si se quiere traerá importantes beneficios para los ecosistemas, incluidos suministros de agua más confiables, así como la reducción de los riesgos de inundación.

En cuanto al enfoque de cuenca, es importante entender que una cuenca hidrográfica sana o en buen estado provee un suministro confiable de agua para uso de las comunidades, la agricultura y las empresas mediante la captación y almacenamiento de la precipitación, el sostenimiento y la regulación del caudal de los ríos y la recarga de los mantos acuíferos. Además de purificar el agua, una cuenca sana mitiga la contaminación del agua al filtrar escorrentías y retener sedimentos. También puede contener las crecidas de los caudales de los ríos al proveer "áreas de retención" y absorber agua de inundaciones.

Un enfoque de cuenca hidrográfica varía desde acciones de colaboración local con comunidades y otros actores interesados hasta iniciativas regionales para mejorar las condiciones de cuencas binacionales o trinacionales como el caso del Río Lempa. Idealmente, el enfoque debe ser balanceado y adaptable, es decir, que aspire a una optimización de resultados sociales, ambientales y económicos. También debe considerar las interacciones río arriba y río abajo, así como los impactos directos e indirectos de las mismas y reconoce las necesidades del ambiente, incluidos los caudales ambientales. De igual forma, reconoce que los cambios en el uso de la tierra pueden impactar la disponibilidad del agua.

En general, un enfoque de cuenca hidrográfica debería tener como meta mantener el "uso consuntivo" del agua a niveles sostenibles en la cuenca hidrográfica. El uso consuntivo es la utilización del agua que no se devuelve en forma inmediata al ciclo hídrico. Por ejemplo, el riego para la agricultura representa un uso consuntivo, mientras que la generación hidroeléctrica, por la descarga del agua en el mismo río, no es un uso consuntivo, es decir, no altera calidad ni cantidad.

Al final, el desafío clave es el equilibrio de las necesidades "en competencia" dentro de la cuenca hidrográfica. Por ejemplo, el nexo entre la energía, el agua, los alimentos y el cambio climático es una ilustración de la complejidad dentro de una cuenca. El tema de acceso al agua para las comunidades también es un reto para lograr un equilibrio en la utilización del recurso en una cuenca. Esta interconectividad tiene que ser reconocida dentro de la ley marco para el agua, y las sinergias y las compensaciones entre los diversos actores deben ser comprendidas y abordadas de una manera inclusiva mediante planes de manejo integrados para cuencas hidrográficas específicas.

Tags:

  • agua
  • cambio climático
  • cuenca
  • inversiones
  • uso consuntivo
  • equilibrio

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