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Aguinaldo y bonos navideños

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DocenteLas fiestas navideñas están en su apogeo, y en todos los corazones de los salvadoreños y de los países que profesan el cristianismo surge nuevamente la esperanza del advenimiento del Niño Jesús, que de preferencia debería nacer especialmente en nuestros corazones. Si bien es una época propicia para proporcionar felicidad a los seres que más queremos, lo que manifestamos generalmente con la costumbre de obsequiar diferentes tipos de regalos, en especial a los niños/as, lo ideal debería ser propiciar en este período del año un ambiente de amor, cordialidad y tolerancia con nuestros semejantes, que constituya el antídoto para la erradicación del odio y el egoísmo entre los seres humanos.

Aunque parece un sueño difícil de realizar, qué bueno sería que los antisociales dejaran de cometer asesinatos y otros tipos de violencia en esta época navideña, para que la población honrada pudiera dedicarse a realizar sus actividades sin ningún riesgo y temor.

En lo referente al campo laboral, los trabajadores públicos y privados después de 11 meses de trabajo tienen en diciembre el derecho a recibir el esperado y merecido aguinaldo, que según el Código de Trabajo debe cancelarse entre el 12 y 20 de diciembre, en cantidades que como sabemos, varían según el tiempo de servicio del trabajador.

Es obvio que los trabajadores que devengan el salario mínimo –que por cierto no alcanza para cubrir las necesidades de algunos trabajadores– no aspiran a recibir aguinaldos que los saquen de los apuros económicos de este período en el que se intensifica el consumismo, por la abundancia de ofertas que existen en los centros comerciales, y muchos se quedarán solo con los deseos de disfrutar del pavo navideño o comprar los mejores regalos para sus hijos, porque si la tarjeta de crédito –si acaso la tienen– no da para más, será imposible hacer las compras deseadas.

Por otro lado, en esta época también existen funcionarios públicos de algunos Órganos de Estado –como los padres de la patria–, quienes no conformes con el jugoso aguinaldo que reciben, también tienen el “bono navideño”. A este respecto, la vox populi siempre hace las críticas correspondientes en las redes sociales, señalando entre otras cosas, que los diputados deberían de dar el buen ejemplo con relación a la austeridad que debe ponerse en práctica en las instituciones gubernamentales, tomando en consideración que el Gobierno atraviesa una crisis financiera que podría conducirnos más temprano que tarde a una debacle económica, si no se toman las medidas adecuadas con relación al gasto público.

En la Asamblea Legislativa se debería estudiar una nueva ley que exigiera a los Órganos de Estado devolver al Ministerio de Hacienda los remanentes de la asignación presupuestaria recibida que no fue usada, para que este ministro decidiera asignarlos a otros proyectos de país urgentes y necesarios, suprimiendo así, esa desigual y no ética práctica de entregar bonos navideños a los funcionarios solo de algunas instituciones gubernamentales que son los mejor pagados.

Al aproximarse las vacaciones de fin de año, es imperativo que exista un riguroso control por parte de las instituciones contraloras para que no se vayan a usar fondos del Estado para viajes de placer de algunos altos funcionarios de Gobierno, porque la sabiduría popular nos alerta cuando nos dice que en el arca abierta hasta el justo peca. Ya basta de que los servidores públicos se lucren del dinero de los contribuyentes a plena luz del día, como posiblemente lo han hecho los que han participado en los sonados casos de corrupción investigados por la Fiscalía hoy día, que para algunos solo es propaganda mediática con fines electorales.

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