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Al gremio médico

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José Afane - Colaborador de  LA PRENSA GRÁFICA

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Estimados colegas:

Da pena el hoyo en que hemos caído. Una situación crítica jamás antes vista: el pueblo enfermo, los hospitales desabastecidos, el personal mal pagado, una ley de medicamentos que nos dejó a la merced de los genéricos. ¿Los chivos expiatorios de esta debacle? Nosotros los médicos. ¿Los verdaderos responsables? Brillan por su ausencia.

Los hospitales de ahora son los cuarteles del gobierno. Cuarteles mal pagados, donde un médico bien preparado, en teoría gana $400 al mes, por realizar las más complejas cirugías; pero en realidad se lleva a casa $200, luego de múltiples descuentos si llega tarde, culpa de la escasez de estacionamiento, y el requisito de marcar tarjeta, antes de atender al enfermo.

Colegas: No nos podemos hacer los del ojo pacho ante las permanentes y largas filas de pacientes, muchos de ellos pálidos por el mal que padecen. Pacientes, desesperados por nuestra atención, misma que se queda corta por tener que trabajar bajo circunstancias de tercer mundo: carencia de guantes, mascarillas, lavamanos, jabón, toallas, medicamentos, y un largo etcétera.

A esta debacle hay que sumarle un personal de enfermería que, para poder subsistir, tiene que trabajar turnos de hasta 16 horas. Con mínimo 15 pacientes bajo su responsabilidad, manipulados de la ceca a la meca por las supervisoras. Todo esto, sin faltar las constantes mentadas de madre de los pacientes, desesperados por atención, como si los enfermeros fueran los responsables de nuestro pésimo sistema de salud.

Por otra parte, cuando Juan Pueblo, quien lleva veinte y tantos años cotizando, tenga que hacer uso del ISSS, las probabilidades son altas de que fallezca por no recibir la atención adecuada, sobre todo si llega a padecer de cáncer.

Juan Pueblo ni se imagina la película de terror que es el servicio de cirugía "número uno" del Hospital Médico Quirúrgico: sin ventilación, con hacinamiento, malos olores, paredes de fibrolit sucias, y el piso levantado. Toda una vida cotizando ¿para qué? Para recibir el peor de los servicios.

La bilis se revuelve aún más, cuando realizamos que los servicios médicos no están resolviendo las necesidades del pueblo, y no se está haciendo NADA para mejorar. Cuando suenan tambores de privatización, o de asocio público-privado, los mismos de siempre se oponen rotundamente. El gobierno prefiere seguir lavándose las manos, con un sistema de salud enfermo.

¡Basta ya!

Nuestro sistema de salud no se arregla subiendo salarios, ni recibiendo donaciones. Los médicos debemos ser remunerados según nuestra capacidad. El médico que solo llegue a leer el diario, o a contar chistes, que no coma.

Es momento de dignificar los hospitales; de asegurarnos que cumplan con requisitos de higiene, con equipamiento; de escuchar a Hipócrates (400 años a. C.), quien en el siglo de Pericles estableció que los pacientes deben estar separados unos de otros para no contaminarse.

La medicina de este país debe administrarse vía asocio público-privado (APP), no hay vuelta de hoja. Para explicar la razón por qué, ocuparé la cirugía de cardiovascular, que actualmente no avanza por falta de colaboración. Si, por medio de un APP, se realizaran todas las cirugías de corazón, públicas y privadas de todo el país, en un solo hospital de cardiología, contáramos con un centro de referencia y de entrenamiento espectacular. La cantidad de casos que salen el Hospital Bloom, Rosales e ISSS fueran resueltos al vuelo. Los médicos se les retribuyera por caso, y no por salario; todo funcionaría de la mejor manera.

Basta ya de estar en el ojo del desastre, mientras el gobierno nos agarra de chivos expiatorios. Basta ya de aceptar la ley de medicamentos que apartó, casi en su totalidad, a la industria farmacéutica mundial. Nos dejaron en manos de genéricos, supuestamente para "bajar precios", pero lo que lograron fue que los genéricos subieran de precio, eliminando la competencia. Como resultado, hay muchos medicamentos en el mercado que no cumplen con resultados.

Colegas: No seamos parte del problema, seamos parte de la solución. Es hora de exigir profesionalismo remunerado, con responsabilidad. Es hora de sacar del hoyo a nuestro sistema de salud. Juan Pueblo lo clama a gritos.

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