Algo pasó el 1 de marzo

Los ciudadanos salvadoreños se expresaron en las urnas el 1 de marzo de 2015, para elegir concejos municipales y diputados para la Asamblea Legislativa y el Parlamento Centroamericano. En este proceso electoral ha habido aciertos y desaciertos.
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Entre los puntos favorables están: (1) concejos municipales plurales y voto cruzado para diputados; (2) menos violencia electoral que en votaciones anteriores; (3) los partidos políticos se esforzaron por acercarse a la ciudadanía y aceptaron debatir; (4) aumentó el número de mujeres corriendo por un escaño legislativo; (5) la extraordinaria colaboración de miles de conciudadanos en las Juntas Receptoras de Votos; (6) más de la mitad de los electores votó y ejerció su derecho y deber político.

Entre los puntos desfavorables están: (1) el cuantioso reparto de alimentos, camisetas y utensilios que hicieron numerosos candidatos para pedirle el voto a los ciudadanos; (2) la inefectiva administración y logística del máximo organismo electoral; (3) la abundancia de promesas electorales sin tener las capacidades ni los recursos para cumplirlas; (4) el notable error de las encuestas realizadas por varias universidades; (5) el desconocimiento de miles de compatriotas sobre el PARLACEN y la decisión de anular sus votos para dichos diputados.

Un punto crítico es que no hubo escrutinio preliminar. Los datos proporcionados por partidos políticos y medios de comunicación indican que cambiará el “mapa político-partidario”. Esta nueva situación demandará dirigentes con “cabeza fría” para alcanzar entendimientos básicos y cohesionar la sociedad salvadoreña. A continuación se presentan tres mensajes del pueblo salvadoreño que conviene analizar proactivamente.

(1) ARENA ganó ocho cabeceras departamentales, FMLN tres, GANA dos y PCN una. FMLN ganó San Salvador y San Miguel. ARENA Santa Ana y Santa Tecla. GANA Usulután y San Francisco Gotera. PCN Ahuachapán. Las cabeceras de San Salvador, La Libertad, Santa Ana, San Miguel, Ahuachapán, Usulután y Morazán cambiaron de alcalde y de partido. Una hipótesis es que la ciudadanía está cansada de lo mismo y optó por la alternabilidad para recibir mejores servicios municipales. Otra hipótesis es que las estrategias exitosas fueron aquellas que lograron motivar “el voto en contra o de castigo”.

(2) La polarización político-ideológica se refleja en la distribución de las sillas legislativas para el período 2015-2018. ARENA y FMLN ganaron más de 29 diputados cada uno (ambos obtuvieron más del 75 % de los votos), lo que les obliga a conciliar en las decisiones calificadas (56 votos de 84): reformas constitucionales, ratificación de préstamos, elección del fiscal general y elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte de Cuentas, entre otras. Además, la nueva cartografía legislativa inducirá a que los “partidos pequeños” pacten con los “partidos grandes” para las decisiones de mayoría simple (43 votos de 84).

(3) El nuevo “mapa político-partidario”, la violencia delincuencial y la difícil situación fiscal es probable que conduzcan a la suscripción de un acuerdo nacional. De haber voluntad para avanzar en esa dirección, la Presidencia de la República podría concertar su Plan Quinquenal con los partidos políticos, gremiales empresariales y organizaciones de la sociedad civil. Es hora, entonces, de activar la participación ciudadana para que los salvadoreños decidan entre incidir en los espacios de toma de decisión o dejar que las cúpulas partidarias controlen el aparato estatal.

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