Algunas reflexiones espontáneas en el mes del amor y la amistad

Dejemos esta vez la política a un lado. Tradicionalmente el 14 de febrero ha sido el Día de los Enamorados, que en un impulso expansivo se convirtió en Día del Amor y la Amistad; y por extensión el mes de febrero es conocido hoy como el Mes del Amor y la Amistad. Ese es un símbolo más necesario que nunca en estos tiempos tan cargados de intolerancia, de frustración, de cólera y de desaliento.
Enlace copiado
Algunas reflexiones espontáneas en el mes del amor y la amistad

Algunas reflexiones espontáneas en el mes del amor y la amistad

Algunas reflexiones espontáneas en el mes del amor y la amistad

Algunas reflexiones espontáneas en el mes del amor y la amistad

Enlace copiado
Es que en este momento lo que prevalece es la contaminación negativa elevada a los planos globales, como si la humanidad estuviera atrapada en sus propios desatinos y hubiera cada vez menos espacios para la recreación serena de las fuerzas nobles del espíritu.

Sin embargo, mientras el ser humano sea lo que es, nunca desaparecerán los pálpitos del sentimiento, y entre ellos los del amor son los más vigorosos y gratificantes. Ello deriva de que el amor está en la base de nuestra naturaleza, aunque tan frecuentemente nos desentendamos de ello. No sólo está el amor de pareja, que es desde luego manantial de anhelos entrañables, sino que hay muchas otras formas de amor, como el amor al prójimo, en el que tiene que basarse la convivencia verdaderamente cristiana. “Ama a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a a ti mismo”. Mandato supremo, que nos compromete sin reservas con la espiritualidad vivida a fondo.

En su espléndido ensayo “El Arte de Amar”, Erich Fromm, originario de Alemania y uno de los más notables pensadores y psicoanalistas del siglo XX, dice y explica muchas cosas fundamentales sobre el amor. Tomemos algunas líneas. “El amor es una actividad, no un afecto pasivo; es un “estar continuado”, no un “súbito arranque”. En el sentido más general, puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir”. “El amor se propone entender, convencer, vivificar. Por este motivo, el que ama se transforma constantemente. Capta más, observa más, es más productivo, es más él mismo”…

Mensajes como los anteriores nos motivan a sentir y a decir que el amor, en todas sus expresiones y manifestaciones, es, al mismo tiempo, inspiración, revelación y comunicación. ¿Por qué inspiración? Porque mueve las fibras más profundas del alma, en vibración que tiende a volverse desafío constante de vida plena. ¿Por qué revelación? Porque el amor tiene vocación de llavero, con cuyas piezas se abren puertas y ventanas, cofres y urnas, haciendo que lo escondido del alma salga a la luz. ¿Por qué comunicación? Porque nunca se conforma con quedarse recluido en sí mismo: busca su reflejo con voluntad incansable.

El amor lo mueve todo. Su energía hace que el espíritu se reconozca a sí mismo como fuerza viva y presente. Por eso hay que mantenerlo actuante en nuestra vida, de todas las formas posibles. La poesía es uno de sus vehículos más animosos. Pongo aquí una experiencia muy personal. En 2004 publiqué “Libro del Fiel”, una colección de 220 poemas dedicados todos ellos al tema del amor feliz. Pongo en la breve nota introductoria: “¿Qué voy a decir de estos poemas, destilados en el alambique más radiante del alma? Son palabras de la emoción viviente, del amor florecido, de la convivencia armoniosa y consagrada. En estos tiempos de angustia global, muy pocos se animan a dejar testimonio de sus anhelos colmados, de sus experiencias felices. Con la humildad del caso, estoy entre los que se animan”. Y un poema de muestra: “Está bien./ Voy a dejar dicho que estaré fuera de visibilidad por unos días./ Que por algunos meses todos mis libros tomarán vacaciones./ Que pondré a reposar los pensamientos por unos cuantos años./ Que acaso el próximo siglo tenga disponible mi celular para llamadas insistentes./ Pero no caeré en el desorden de la ausencia./ Todos esos minutos en que me apartaré de los oficios habituales/ los voy a dedicar a mirarte a los ojos,/ para entrenarme en la profundidad del fiel amor”.

En este febrero, Mes del Amor y la Amistad, hagamos un paréntesis en todas las angustias y en todos los desasosiegos que circulan por el ambiente. Respiremos ilusión de vivir.

Lee también

Comentarios

Newsletter