Ambiente enrarecido, incertidumbre

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Rafael Castellanos

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Los eventos políticos que estamos viviendo todos los días generan un panorama de incertidumbre, la tónica sigue siendo de confrontación total desde el Ejecutivo, fiel al guion y estilo que el presidente ha implantado desde la toma de posesión, en que hizo que la Asamblea se desplazara al lugar que él escogió, al poner estrellas sobre el Escudo de la nación, ordenar destituciones y acciones a sus ministros por tuits, saltándose la forma y pasando sobre leyes en varias oportunidades. El estilo retador, confrontativo, poco sereno, a veces divorciado de la realidad, sigue imperando en el mandatario y su gabinete. Al mismo tiempo la agresividad de troles que supuestamente responden a él y su equipo de desinformación nunca ha disminuido y cuando están en problemas aumenta la intensidad de la confrontación y los ataques.

Después de los graves sucesos del 9F, varios diplomáticos y muchos ciudadanos esperaban un poco de humildad, sensatez y una disminución en la intensidad de los tambores de guerra que lo acompañan, como a los generales de antaño en la batalla. Los que esperábamos que el ambiente se relajara, lamentamos igual que todos, que la intensidad de la confrontación se mantenga.

Otro tema siempre presente en los medios y redes es la negación. El presidente niega que lo sucedido sea como se ve en el mundo y mayoritariamente en el país. Da su propia versión de falta de intencionalidad y el papel de la fuerza armada y la policía protegían al pueblo de una posible insurrección popular. Contactos periodísticos, diplomáticos que sirvieron aquí y siguen lo que pasa en el país, banqueros y gente de negocios de fuera, escriben, llaman preguntando. No preguntan qué sucedió, preguntan cómo el presidente niega lo que ellos han visto como evidente, que por qué lo hace, que si no se da cuenta de que eso perjudica más su imagen. Respondo que no lo sé, que evidentemente él y sus asesores no hacen la misma lectura y consideran que así pueden capear la tormenta mediática.

Las interpelaciones de la ministra de Salud y el presidente de ANDA han seguido el estilo de negación y confrontación. Si bien es cierto que una interpelación no es agradable, ellos lo provocaron al no asistir en rebeldía a citatorios de la Asamblea. Por otra parte, en países más civilizados, es común y frecuente que funcionarios de gobierno sean llamados a los respectivos Congresos a explicar temas que lo ameritan, no es del otro mundo, no es un acto hostil, es una simple interrelación entre poderes del Estado. Aunque no se puede dejar de lado que el ambiente en un Legislativo que se vio atacado con intención de defenestrarlo no es el más amigable cuando menos y la percepción de los interpelados y el gobierno a que sirven es la de una persecución y las intervenciones de algunos diputados ciertamente ayudan a fomentar ese ambiente de confrontación.

A pesar de que se perciba como un ambiente hostil, la Asamblea está ejerciendo sus facultades y hay preguntas bien hechas, que les fueron suministradas a los interpelados con antelación, las respuestas debieran ser técnicas y apegadas a la verdad, sin embargo vemos de nuevo negación, no responder y echar responsabilidades a anteriores funcionarios o entre ellos.

Las respuestas debieran aclarar a la población sus dudas, no dejarla sumida en confusión. Debe tenerse en cuenta que las peores consecuencias para los interpelados se dio, un recomendable de su destitución que no es vinculante, es decir no obligatorio.

Qué feo el ambiente enrarecido, tratemos todos de que baje la tensión.

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  • confrontación
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