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Amenazas hacia la lucha contra la corrupción e impunidad

Es un buen momento para comenzar a organizarse y articularse, no en torno a la desfasada diferencia derecha/izquierda.
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Desde hace unos años, el país ha experimentado ciertos avances en materia de transparencia y lucha contra la corrupción e impunidad. Esto en buena parte debido al fortalecimiento de algunas instituciones y al accionar calificado de algunas organizaciones ciudadanas. Sin embargo, justo por esos avances que incomodan y afectan los intereses mezquinos de varios dirigentes políticos, ahora nos encontramos en una turbia ofensiva de estos para revertir lo que tanto ha costado.

Los avances no son despreciables. Primero tuvimos la suerte que los planetas se alinearon para darnos una Sala de lo Constitucional (SC) independiente y calificada, la cual ha contribuido a enderezar lo que muchos dirigentes políticos acostumbraban hacer: torcer y manosear la Constitución. Posteriormente, tuvimos una Ley y un Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) que ha permitido a la ciudadanía comenzar a ejercer su derecho de acceso a la información pública. Más adelante, se logró tener un fiscal y una Fiscalía, que a pesar de los pocos recursos y de una estructura interna agujerada por años de ineficiencia y corrupción, ha logrado dar pasos importantes en la investigación y judicialización de casos de “Gran Corrupción”, sentando el precedente que también la justicia toca a los de arriba; y aunque todavía le falta concluir e incluir casos emblemáticos, no hay duda de que ha dado avances significativos en la lucha contra la corrupción. Más recientemente, con la elección de nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el cambio positivo de correlación de fuerzas en el Pleno, se pudo resucitar una Sección de Probidad que había sido anteriormente crucificada por la misma CSJ.

Sin embargo, todos estos esperanzadores logros enfrentan ahora, justamente por ser democráticos y decentes, la amenaza proveniente de la clase política autoritaria y corrupta, dispuesta a desatar sus demonios.

Desde el Ejecutivo se viene intentando controlar y/o diezmar el IAIP, maniobrando para colocar personas afines y complacientes con su opacidad. Desde el Ejecutivo y la Asamblea se niegan recursos y se ponen trabas financieras y políticas al fortalecimiento de la Fiscalía, mientras que desde el partido oficial y la alcaldía capitalina se impulsan acciones de intimidación al fiscal. Desde la CSJ, aprovechando algunas deficiencias o posibles abusos a los que puede prestarse el proceso de acceso a la información de las auditorías de la Sección de Probidad en torno al enriquecimiento ilícito de los funcionarios públicos, se establece una reserva dura sobre dichos expedientes. Se logra así por ejemplo, que casos emblemáticos de altos funcionarios cuyas declaraciones de patrimonio muestran evidencias sólidas de enriquecimiento ilícito, pasen a reserva y ocultamiento a la ciudadanía por largos años. Desde la Asamblea Legislativa, con la excepción de algunos pocos diputados, también aprovechando oportunistamente la necesidad de hacer algunos ajustes/mejoras a la Ley de Extinción de Dominio, se va al extremo de prácticamente convertir esa buena ley en un escudo de protección de criminales y/o corruptos.

Las personas de bien dentro de nuestro corrompido sistema político no son suficientes para contener esta ofensiva mefistofélica. Para defender la institucionalidad conquistada se hace cada vez más necesaria una cruzada ciudadana, en concurso con otros sectores nacionales e internacionales, para frenar a unos dirigentes políticos que hasta ahora lo que han logrado es llevarnos al borde del precipicio en el que nos encontramos.

Si dejamos que estos decidan por nosotros, si con nuestra pasividad permitimos que deterioren nuestra calidad de vida y nos roben nuestra esperanza, entonces no nos quejemos como esos chanchos que solo les queda chillar cuando los llevan al matadero. Si toma posesión de nuestras almas la creencia que todos los políticos son iguales, que no se puede hacer nada, que nada va a cambiar, entonces, como dice el dicho, mejor “apaguemos la luz y nos vamos”.

Es un buen momento para comenzar a organizarse y articularse, no en torno a la desfasada diferencia derecha/izquierda, sino alrededor de dos pilares fundamentales: democracia y decencia. Luchemos por tener personas e instituciones decentes y democráticas, pues vale la pena vivir y ser feliz en nuestro país.
 

Tags:

  • corrupcion
  • transparencia
  • impunidad
  • Extincion de Dominio

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