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Anestesia

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Hansel Gudiel - Abogado

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El ego es el aprecio excesivo que tiene una persona por sí misma. En la naturaleza humana algunos ya venimos con ese código genético, nos gusta que nos elogien. Nos encanta que alguien nos divierta, nos corteje y nos secunde lo que decimos, somos tan sencillos que no podemos diferenciar la cortesía de la zalamería. Sentir ese contoneo mental es un deleite, ese melifluo encanto. En el lenguaje de las relaciones humanas técnicas de mitificar, hoy en día es un juego que enamora.

Estamos acostumbrados a ponderar políticos, cantantes, artistas, deportistas, muchos de ellos nos venden júbilo y se los compramos con nuestra simpatía. Mueven entusiasmo y nos causa esa vibración magnética de emularlos que algún día seremos como ellos o por lo menos amigos de ellos porque frecuentemente nuestra autoestima está muy baja, incluso como dicen los diestros en aforismos populares "le echamos más incienso al santo de lo que se merecía".

Cuando desempeñamos algún cargo tenemos que manejar el equilibrio, cuidar del narcisismo, del parloteo individualista, vivimos en un mundo de noticias, información, panfletos, redes sociales, lo relevante es anestesiar con lo sublime y subjetivo y después agitar el cotarro. Nos atenaza la incertidumbre, estamos conviviendo en un ambiente de odio, egoísmos y traiciones, unas son bufas pero también llevan el ingrediente del escarnio. No se me vaya a tipificar de clarividente o mentalista, pero existen las leyes del Universo que son infalibles, todo ese odio que se ha propagado se va a revertir.

Las altas cotas de popularidad de una sola persona nos tienen atando cabos. Hay un fanatismo desmedido, no estamos pensando, "pensar cuesta". Los víveres son bien recibidos de lo cual estamos agradecidos, pero eso sirve para paliar unas dos semanas lo famélico y después caemos en el vacío.

En otro orden de ideas, he notado una cosa muy curiosa: muchas personas se están dejando crecer la barba y la suerte les está acompañando, yo no vine con esa fortuna, soy lampiño por naturaleza.

Hay que dejar de hacer edificios costosos, mejor construir más carreteras, este país va a ser el país de las carreteras en el futuro.

A los salvadoreños hay que ayudarles económicamente a que pongan su negocito para que tengan cómo ganarse la vida, sabemos que lo están haciendo, pero falta mucho, a eso hay que apostarle, hay que fomentar el turismo interno.

Por favor, por favor, ya no tanto odio, huelga recordar que como estrategia está bien, pero estamos cayendo en la estridencia. No hay que confrontar con los países que nos están ayudando, no vaya a ser que amanezca turbado uno de esos mandatarios y se le antoje mandar a la diáspora de regreso o suspendan el envío de remesas. Aquí estamos anestesiados con una bolsa de víveres, esos países tienen bien cimentadas sus democracias y no se van a sorprender con frases trilladas, como "los mismos de siempre", o con un discurso intimidador.

Con mucho respeto, seriedad y propiedad la cosa no está chiche, hay que llevarla calmada, hay que verificar el ego, está desenfrenado. El escrutinio personal es efectivo, hay que revisar diariamente nuestra agenda conductual y supervisar esos vaivenes de la personalidad. La oración, la meditación y el examen de sí mismo son elementales para cualquier actividad donde tenemos que dirimir situaciones de trascendencia humanitaria.

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  • anestesia
  • ego
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