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Aniversario, puede servir para plantear otra paz

Si vamos enumerando las cosas que funcionan mal en el país, desde las muertes y emigración de tanto joven por la fuerza, a los espectaculares embotellamientos vehiculares causados por ineptitud en el diseño vial, a falta de coordinación en el primer día de clases, lo que cuesta una buena cantidad de dinero a los que circulan. Con un daño adicional que no se mide, está comprobado que ese estrés cotidiano produce conductas agresivas que derivan en violencia en otros lados. Si seguimos la lista se hace interminable, deprimente y las conclusiones resultan pesimistas y catastróficas, somos una sociedad con muchísimos defectos que puestos juntos y generalizados son desmoralizantes y solamente lleven a la conclusión de que no tenemos remedio.

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Rafael Castellanos / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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La mente humana es poderosa, puede hacer que logremos lo que nos proponemos con tesón por difícil que sea, más poderoso aún es el propósito colectivo, la determinación de una sociedad de cambiar las cosas que se propone, por muy difíciles que parezcan. Así se han producido grandes cambios en la historia, el terreno fértil es la confianza colectiva, el deseo intenso de lograrlo, la determinación de mejorar lo que le molesta, la puesta en sintonía de una idea o grupo de ideas concreto, no muy amplio, escogido cuidadosamente en orden de importancia combinado con la factibilidad de lograrlo para ir levantando la moral y coger confianza. Podemos cambiar el desastre de país que hoy tenemos y convertirlo en algo mejor por saltos de calidad.

Casi todos los grandes males están relacionados con el uso, el abuso o la incapacidad u omisión en el poder, desde el más alto, el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, el fiscal o la inepta Corte de Cuentas, a los mandos ministeriales, mandos medios y bajos que tienen poder en algún momento y pueden ejercerlo de acuerdo con lo que juraron hacer o abusar de él y llegar desde robar millones o cientos de millones como parecieran ser los casos de dos presidentes, Chaparral, CEL, LAGEO, LAINE incluidas, a simple incapacidad en la regulación y operario vial, hasta los permisos retrasados, denegados u otorgados deshonestamente, en esas instituciones o en alcaldías. No hablamos de las plazas nepóticamente otorgadas, pues son tantas como no se había visto en ninguna época, con el descaro mas grande y sin que nadie haga nada al respecto.

Consecuentemente para cambiar y mejorar lo primero es tener una conciencia colectiva de lo que vivimos y no nos gusta, armarnos de confianza y optimismo convenciéndonos de que podemos revertir cualquier cosa si nos lo proponemos, pero no criticando en corrillos sin involucrarse en nada. La guerra se dio así, un grupo relativamente pequeño de gente intensamente convencida de que podían cambiar las cosas aun a costa de vidas y en el largo plazo nos metió en una guerra que con la coincidencia de la Guerra Fría se magnificó inmensamente.

Está siempre vigente la pregunta de si valió la pena esa guerra tan cara en daños y en vidas, cuáles fueron sus verdaderos logros y si eso se hubiera podido obtener de otra forma.

Hoy se celebra un aniversario de los Acuerdos de Paz, gran logro, no hubieran sido necesarios si no hay guerra. Estamos frente a una encrucijada más grave que la de aquel tiempo y tenemos que cambiar las cosas o perecer como nación con esperanzas.

¿Será cambiando la generación en el poder la forma? Más importante aún, ¿la calidad moral para ser dirigentes como condición indispensable? Aquí hay una tesis.

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