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Año escolar nuevo

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Sandra de Barraza

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Ya se inició o se está a las puertas, la programación de 200 días de enseñanza a niños y jóvenes en edad de Educación Parvularia, Básica y Media. Doscientos días y mil horas es el tiempo establecido en el calendario para el logro de objetivos en los diferentes niveles. Sin embargo, es una realidad que la gran mayoría de estudiantes que terminan 6º grado no logran las bases necesarias para estimular "la educación permanente". Pruebas administradas para evaluar competencias demuestran que el 66 % de estudiantes de 6 y 7 grados tiene un conocimiento numérico y de cultura general por debajo del promedio. Y demuestran también que el 71 % tiene baja capacidad de asimilar y procesar adecuadamente emociones y sentimientos.

En muchos entornos familiares y escolares, hay signos de violencia física, verbal y psicológica hacia la población estudiantil. Esto se traduce en actitudes y comportamientos que afectan su autoestima y su desarrollo. Diversas investigaciones han recomendado proveer a los estudiantes, especialmente del sector público, servicios de asistencia psicológica comunitaria, socio-pedagógica y clínica en casos necesarios. Muchos estudiantes viven con miedo, con temores, en soledad, con poca esperanza, se auto laceran y más. Esta realidad pasa desapercibida. ¿Qué se hace? ¿La planta docente está preparada para enfrentar esta realidad?

Inicia el año escolar y desde los primeros días del mes de enero, directores y docentes preparan lo que pueden hacer. Muchos motivados, otros cansados. Muchos comprometidos, otros ocupándose con el menor esfuerzo. Por esto, el nuevo año escolar obliga a reflexionar sobre el papel de los docentes. Complementan el proceso de formación que debe darse en el grupo familiar. Pero lamentablemente, muchas veces tienen que llenar el vacío del abandono familiar. Algunos logran cambiar o reorientar la vida de sus pupilos. Dichoso es el estudiante que, en situación de riesgo, se encuentra a uno de estos maestros.

El año escolar que inicia, seguramente lo hace con decenas de estudiantes con educación media, que esperan formarse para "ingresar al sistema docente". Y es seguro que en 10 años será difícil su inserción. Sobran docentes. Muchos se quedan sobreviviendo en trabajos que cubren una gran gama de ocupaciones porque no tienen opción. ¿Cuántos de estos hay dispersos en todo el país? Por esto, una y varias veces, hacer una cuidadosa planificación del recurso humano que el sistema puede absorber. Una y otra vez, se ha propuesto la necesidad de motivar la formación de más docentes. Una y otra vez se ha propuesto modificar el sistema de contratación para absorber a los mejores. Y una y otra vez, se ha propuesto innovar el sistema de evaluación de desempeño.

En el ambiente que se vive, los padres, madres y responsables necesitan recordatorios sobre su responsabilidad y el papel que asumen en el proceso de formación de los niños, adolescentes y jóvenes. Ningún docente puede asumir la responsabilidad de los padres ni tampoco sustituirlos. Sin embargo, pareciera que en la lucha diaria que hacen padre y madre por sobrevivir, llegan a creer que el docente es el responsable. ¿Cómo recuperar el conocimiento, la conciencia y el compromiso de la familia en el proceso de formación y desarrollo de niños, adolescentes y jóvenes? Una buena y sostenida campaña de sensibilización pareciera oportuna.

Pero, independientemente de las condiciones familiares y sentimientos de la población estudiantil, el inicio del año escolar siempre genera alegría: uniformes nuevos, zapatos nuevos, bolsón, lonchera y otros implementos necesarios, ilusionan a los escolares de todo centro educativo. Un millón y más dicen que está en esta situación. Y un millón y más deben ser fuente de inspiración para mejorar la calidad de los servicios, para mejorar la infraestructura y para asegurar un entorno favorable al aprendizaje efectivo. Hay que hacer mucho en estos aspectos.

Mucho por hacer durante los 200 días que tiene el año escolar, mucho por priorizar y, sobre todo, resultados concretos para evidenciar la eficacia del sistema. La lógica matemática, la lectura, la escritura y la ortografía tienen deficiencias que afectan el aprendizaje efectivo. La práctica de dejarlas al tiempo es poco apropiada. Cuando llegan a Educación Superior ¿qué se puede hacer?

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  • educación
  • violencia
  • docentes
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