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Ante la incertidumbre sobre el TPS hay que prepararse en todas las formas posibles

Tenemos que estar muy atentos a lo que pase en relación con el TPS que beneficia a los salvadoreños en suelo estadounidense; y poner todos los empeños necesarios para que dicha expectativa pueda resultar favorable de manera permanente.
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Ante la incertidumbre sobre el TPS hay que prepararse en todas las formas posibles

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La tendencia de la Administración estadounidense actual ha sido desde un inicio, tal como se anunció de manera explícita en la campaña electoral previa, decididamente antiinmigrante; y eso, en un país como Estados Unidos que es desde siempre tierra de inmigración, desata múltiples trastornos internos, porque hay ahí infinidad de personas que han llegado a establecerse en esa gran nación del Norte para mejorar sus vidas por medio de la superación y del trabajo. En los tiempos más recientes, las corrientes migratorias desde México y Centroamérica se han intensificado en forma creciente, debido sobre todo a las condiciones estructurales desfavorables que imperan en nuestros países y al ansia expandida de ir a buscar el desarrollo donde ya existe; y a esto se une la enorme inseguridad que campea en nuestros países por efecto directo del auge criminal que lo contamina todo.

El TPS (Estatus de Protección Temporal) fue concebido como un alivio de estabilidad migratoria para aquellos inmigrantes irregulares que hubieran tenido que volver a sus países cuando éstos atravesaban por situaciones especialmente difíciles, como fueron en nuestro caso los devastadores terremotos de 2001. Se trata, por definición, de un beneficio temporal, que ha venido prorrogándose a lo largo de estos últimos 16 años, sin mayores dificultades para lograrlo; pero hoy, con lo que piensa y se propone la Administración de Estados Unidos, las cosas están en vilo, con muchas angustias sobre el desenlace inmediato.

La prórroga de nuestro TPS concluye en marzo próximo, y por eso es cuestión de unas pocas semanas el tiempo disponible para llegar a definiciones. Una nueva prórroga está en veremos, con muchas señales en contra; y por eso hay que apuntarle a la búsqueda de salidas estables para esos 190,000 salvadoreños acogidos al Estatus. El Canciller salvadoreño ha manifestado que hay en marcha un esfuerzo apurado para llegar en el Congreso estadounidense a una definición que estabilice la estadía de nuestros compatriotas en Estados Unidos; y hay que poner todos los empeños para que eso llegue a darse. El Gobierno salvadoreño tiene que tomar este tema con verdadera responsabilidad, dejando al margen sus posiciones eminentemente ideológicas, como es el apoyo desembozado al régimen venezolano, a fin de que la normalidad confiable se imponga en sus relaciones con quien es el constante aliado en tantas formas: Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, nuestro proveedor de ayuda más relevante y el lugar de destino de infinidad de connacionales, cuyos aportes no sólo benefician a sus familias que permanecen aquí sino que sirven de sostén decisivo para la economía nacional.

Esta situación tan aleatoria tendría que servir también como detonador de iniciativas internas para acelerar el mejoramiento de nuestras condiciones productivas y competitivas, para que se dé un estímulo real de las oportunidades de empleo y de emprendimiento dentro del país. No se trata simplemente de cortar la emigración, sino de hacer que los salvadoreños, y en particular los más jóvenes, hallen espacios de autorrealización en su propia tierra.

Tenemos que estar muy atentos a lo que pase en relación con el TPS que beneficia a los salvadoreños en suelo estadounidense; y poner todos los empeños necesarios para que dicha expectativa pueda resultar favorable de manera permanente.

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