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Anthony Scaramucci, los cinco errores fatales no permitidos a un jefe de comunicaciones

Como dicen por ahí, más dura un escarabajo en la boca de un carpintero, que un Scaramucci en la Casa Blanca. El nuevo director de comunicaciones del presidente Donald Trump, Anthony Scaramucci, dejó su cargo tras ejercerlo por apenas 10 días.
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Anthony Scaramucci, los cinco errores fatales no permitidos a un jefe de comunicaciones

Anthony Scaramucci, los cinco errores fatales no permitidos a un jefe de comunicaciones

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A continuación presentamos los cinco errores imperdonables para un director de comunicaciones:

1. Cinismo exagerado, “love, love and love”: El estilo muy frontal de Sean Spicer había sido motivo de parodia en el programa Saturday Night Live, logrando la personificación de Melissa McCarthy un récord de teleaudiencia. Se le consideraba directo y agresivo en la interacción con los periodistas que cubren la fuente de la casa de gobierno. En cambio, cuando Scaramucci hizo su debut, parecía una conferencia motivacional de desarrollo personal. Scaramucci utilizó la palabra “amor” en todos los tiempos verbales, especialmente hacia el presidente. Ese amor evolucionaría a amenazas e insultos.

2. ¡Insultos a su equipo, algo no permitido, nunca en la primera semana!

“Es un jodido paranoico y esquizofrénico”, este tan solo fue uno de los insultos con los que Scaramucci llegó encendiendo la casa del número 1600 de la avenida Pensilvania. Luego de ver una comparación de videos sobre disertaciones de Trump como de Scaramucci, sorprende el gran parecido del lenguaje corporal de ambos empresarios. Scaramucci al igual que Trump, empezó su gestión con un estilo incendiario y sin filtros, un tanto acusatorio cuando trataba de descubrir los culpables de las filtraciones.

3. Amenazas: “lo que voy hacer es que voy a eliminar a todos los del equipo de comunicaciones y empezar otra vez”.

¿Director de comunicaciones o inquisidor? La realidad es que The Mooch –como le llaman– vino dispuesto a limpiar la casa.

En sus palabras, cuando habla de la manera sumaria con que efectuaría tales despidos se nota lo inescrupuloso del contenido, para muestra un botón: “Despedí a un tipo el otro día. Tengo a tres o cuatro más que despediré mañana. Llegaré a la persona que le filtró eso. Reince Priebus –si quiere filtrar algo– se le pedirá que dimita en breve”.

4. Lenguaje colorido, un término que sustituye lo vulgar: Como si fuera la película de El Padrino, Scaramucci quiso poner su sello desde el primer día imponiendo el respeto a través del terror, lo que no necesariamente se traduce en respeto, sino en miedo. Tanto con sus amenazas como con su lenguaje soez, Scaramucci por 10 días dirigió su oficina al estilo clásico de la mafia italiana.

5. Nunca acaparar más cámaras que el propio presidente, es jugar con fuego: En menos de dos semanas, The Mooch acaparó más atención que el presidente mismo. Tras muchas crisis, al presidente le conviene trasladar la atención hacia otro colaborador, pero no se debe competir con el magnetismo del presidente. Scaramucci llegó en su primer día de trabajo dando la impresión de bombero para un fuego pobremente manejado por Spicer, se le notó excesivamente seguro.

Conclusión, a Trump le luce su lenguaje incendiario, bueno, nos hemos acostumbrado porque es el presidente y nadie cambiará eso, al menos no todavía. Esa fórmula franca no le funciona a Scaramucci y debemos recordarle la primera de las 48 Leyes del Poder, de Robert Greene: “Nunca le haga sombra al jefe”.

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