Lo más visto

Más de Opinión

Aprender y enseñar el arte de la resiliencia

Navidad nos obliga a ver la realidad desde una perspectiva más positiva, ya que la época se presta a buscar reunirse para dar las gracias por tener familia, amigos, trabajos, espiritualidad, fe, sentido de la vida y oportunidades. En pocas palabras, esta época nos permite tener un corazón y un cerebro sano a través de que aprender la habilidad de la resiliencia.

Enlace copiado
Kalena de Velado

Kalena de Velado

Enlace copiado

El diccionario RAE define la resiliencia como: "la resistencia de un cuerpo a la rotura de un golpe". Desde el lado de la ciencia, el psiquiatra y neurólogo francés Boris Cyrulnik ensanchó la definición hacia la capacidad del ser humano para reponerse de un trauma sin quedar marcado de por vida, logrando la felicidad. (www.semana.com)

Mi siquiatra favorita señala que debemos tener equilibro entre mente y cuerpo, algo que se puede lograr si se tiene una buena salud cronológica, se han superado las heridas del pasado y se vive instalado en el presente de manera estable y a mirar al futuro con ilusión… Ese talento nace de una fortaleza interior que todos tenemos desarrollado en mayor o menor medida… (ideas de la Dra. Marian Rojas Estapé plasmadas en su mas reciente libro: "Cómo hacer que te pasen cosas buenas")

Una manera de fortalecer en el ambiente familiar y en la cultura empresarial la fortaleza o resiliencia personal consiste en facilitar un trato respetuoso entre las personas, que mucho tiene que ver con practicar las buenas maneras (etiqueta social) en la vida diaria.

Una idea básica para manifestar respeto es ser agradecidos por las pequeñas o grandes cosas que recibimos de quienes amamos y de las personas que nos prestan servicios o nos venden productos.

Emmons y McCullough, dos reconocidos psicólogos expertos en investigar sobre las claves del bienestar indican que más allá de concepciones religiosas o espirituales sobre la necesidad de ser agradecido, esta actitud es una pieza clave en la consecución y mantenimiento de un buen nivel de felicidad. (Emmons y McCullough, 2003, artículo "Counting Blessings Versus Burdens: An Experimental Investigation of Gratitude and Subjective Well-Being in Daily Life")

Estos científicos afirman que hay varios tipos de agradecimiento. Una es cuando aparece en forma de emoción. Por ejemplo, cuando nos dan un regalo sorpresa y nos emocionados y expresamos que nos sentimos infinitamente agradecidos. La otra forma es cuando surge como una actitud o rasgo de la personalidad. Efectivamente, podemos ser o no una persona que retribuye los favores fácilmente, y al mismo tiempo, podemos encontrar gente más o menos agradecida.

El siguiente tipo de agradecimiento es cuando brota como una virtud moral. Ya decía Cicerón que "la gratitud no solo es la más grande de las virtudes, sino que engendra todas las demás". https://happ.es/gratitud/. Y por último, la gratitud puede ser un talante que se asume después de haber afrontado algún suceso vital amenazante. Es lo que pasa cuando alguien se siente que ha vuelto a nacer después de quedar: cuántas personas vuelven a nacer y se siente infinitamente agradecido al sobrevivir un fatal accidente.

Martin Seligman, de la Universidad de Pensilvania, realizó un experimento con un grupo de estudiantes, a quienes pidió que pensaran en una persona especial en sus vidas, a quien quisieran agradecerle por algo. Tras ello les pidió que le escribieran una carta en la que específicamente le decían porque le agradecían ser parte de su vida, y finalmente les pidió que le llamaran o se la entregaran directamente a esa persona. Los resultados llevaron a los alumnos a sentirse más felices y con una actitud más resiliente ante la vida.

Tags:

  • Resilencia

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines