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El covid-19 vino para quedarse. Las variantes y mutaciones del coronavirus continúan advirtiéndonos de la importancia de la disciplina y la autorregulación en el actuar diario. Parece que esto se ha internalizado, especialmente en los padres y las madres que abarrotaron los centros de vacunación acompañando a sus hijos o hijas a su primera dosis.

Aunque se han administrado casi 4.6 millones de dosis, únicamente la cuarta parte de la población está completamente vacunada. Esto debe tenerse presente porque, a pesar de los esfuerzos, la población vacunada no está inmunizada. No hay inmunización ante el virus y, aun cuando se tenga una o dos dosis, la realidad demuestra que todos enfrentamos el mismo riesgo de contagio y de muerte.

En el Hospital El Salvador, especializado en pacientes con covid-19, mensualmente alrededor de 300 personas han perdido la vida en los últimos seis meses. En otros centros hospitalarios la enfermedad y muerte se registran como neumonía o como otros padecimientos respiratorios. Independientemente del criterio, es una realidad la alta tasa de mortandad que se está enfrentando como consecuencia del virus.

Las autoridades del Ministerio de Salud confirmaron la presencia de la variante del covid-19 Delta, que tiene muy graves consecuencias en las personas que la padecen. El autocuido es la alternativa. No hay más.

El vecindario no es atractivo. La migración de salvadoreños buscando llegar a Estados Unidos es imparable a pesar de las medidas cada vez más duras en las fronteras de Guatemala y de México. Decenas de personas se atreven a iniciar la ruta, decenas de personas son atrapadas en condiciones infrahumanas, decenas son retornadas a su país de origen, pero... decenas de personas continúan con el intento de encontrar mejores oportunidades.

La gente se va porque no encuentra un trabajo decente y consecuentemente no genera ingresos para vivir dignamente. Para sobrevivir tienen como opción la informalidad con bajos ingresos y mucha inseguridad. La gente se va por la inseguridad que enfrentan en el entorno. Pandillas, extorsionistas y más. Se van porque las perspectivas de vida son de gris a negras.

Esto se padece en los tres países llamados del Triángulo Norte. No hay diferencia en las condiciones de vida y mucho menos en las perspectivas de vida para la gran mayoría. Esto se refleja en el número y la procedencia de las personas que diariamente son atrapadas por autoridades en las diferentes fronteras.

¡Difícilmente los que buscan una mejor vida encontrarán respuesta en los países vecinos!

La tragedia continúa. En los primeros días de agosto, se registra un promedio de dos personas desaparecidas por día. A pesar del Plan Control Territorial y del apoyo millonario que se ha aprobado, las desapariciones continúan con las implicaciones que tiene para los familiares.

Mucho por hacer. Cualquier joven, como fue el caso conocido en Ciudad Arce, puede ser forzado, llevado con rumbo desconocido para nunca más conocer de él.

¿Y el FODES? El Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los municipios está descrito en la Constitución de la República como un recurso financiero para garantizar la autonomía económica de los municipios (art. 207). El gobierno central parece haber olvidado que "los fondos municipales no se podrán centralizar en el Fondo General del Estado ni emplearse sino en servicios y para provecho de los municipios".

Se han publicado notas de lo que enfrentan las autoridades municipales recientemente electas. Unos anuncian el cierre por no poder enfrentar los compromisos financieros. Otros anuncian endeudamiento para pagar a los proveedores. Muchos, aún en silencio, enfrentan el desafío.

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