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Arde América Latina. Diferentes realidades

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Rafael Castellanos

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Las calles de América Latina se llenan de gente protestando, diferentes razones, diferentes tipos de protesta, todas expresan un malestar, hay pacíficas, violentas, espontáneas, unas con incitadores detrás. En otras latitudes también las hay. El elemento que facilita la convocatoria y organización es la tecnología, las redes sociales, la comunicación instantánea. Se da desde hace algún tiempo, ¿pero el valor de salir a la calle y exponerse cuando menos a garrote, agua y balas de goma? Es un hecho inédito, tantas en tantas ciudades por causas diferentes. Ahora a diferenciar.

No es igual que en Chile, el país más desarrollado de Latinoamérica. La subida al pasaje del metro hizo explotar una bomba latente, multitudes de pacíficos y violentos simultáneamente, en que estos últimos destruyan con precisión, sincronizadamente unas 70 estaciones del metro, los vagones y levantan los rieles y se dedican al saqueo, incendio y pillaje, con una ira tremenda, invocando demandas de mejoras de vida.

No es igual a las protestas en Managua y Caracas contra regímenes autoritarios, ilegítimos, represivos que se perpetúan en el poder, clamando por democracia.

Tampoco es igual la reacción de los gobiernos, Venezuela y Nicaragua les dieron palo y plomo, usaron francotiradores a la frente de estudiantes, torturaron a miles y aún lo hacen. La opinión internacional, la OEA y la ONU condenan tibio, no lleva a nada, los tiros silencian manifestaciones y rompen la resistencia. ¿Hay condenas internacionales a estos asesinos? No. Ortega sigue tranquilo en su reino, a Maduro responsable según reporte de Bachelet de unas 7 mil ejecuciones extrajudiciales, lo nombran en el Consejo de Derechos Humanos en la ONU. Irónicamente se condena que en Chile hay lesionados por balines y balas de goma.

La única forma de derrocar a un dictador es que los fusiles no le apunten a la población, sino al sátrapa. Recién se comprueba con Evo Morales, el ejército le quitó su respaldo y se largó. ¿Sirvieron las manifestaciones? Por supuesto, movieron a los militares a cambiar en sus apoyos. Los dictadores sanguinarios de Managua y Caracas, si el ejército no se voltea, seguirán mandando.

Chile es un fenómeno en desarrollo a estudiar. Si bien hay auténtico malestar social por estar mejor, educación, economía, movilidad social, salud, salario mínimo, etcétera, la reacción es desproporcionada, la violencia y el odio muestran lo que se atribuyen ellos mismos, venezolanos y cubanos, "el Huracán Bolivariano".

Hay evidencia de trabajo de infiltrados venezolanos que ingresaron como refugiados políticos en tiempo de Bachelet creando el "Comando Sur", que penetró a la sociedad, interactuó con el reducido partido comunista de Chile, conoció a fondo cómo funcionan el ejército y las fuerzas de seguridad chilenas con el general Dany Ferrer Sandrea, como cumplimiento al acuerdo #6 del Foro de Sao Pablo, encaminado a instalar su régimen en Latinoamérica.

Nadie esperaba lo de Chile, a Piñera le temblaron las piernas, pidió perdón por cosas que hicieron los gobiernos de izquierda, hoy recibe reclamos válidos de líderes políticos sensatos y población: "Usted es el responsable de mantener el orden", "¡¡Piñera renuncia!!",... los responsables de mantener el orden no son los ciudadanos que se ponen chalecos amarillos para proteger propiedad frente a los vándalos... la policía y el ejército salen a la calle vulnerables, malcomidos, desgastados, con órdenes de no actuar...

El momento es difícil, el recuerdo de Pinochet está muy cercano para que el presidente decida reprimir la violencia. Pero muchos lo tienen igual de cerca como modelo para poner orden, Piñera no lo hará, ¿pero el ejército chileno?

Situación muy compleja, Chile siempre pierde.

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