Arrogancia contra humildad

Nuevamente, el próximo domingo iremos a las urnas a votar. Para muchos salvadoreños se está volviendo “problema” tanto votar, pues la verdad es que las cosas no cambian nada o más bien, todo parece que va para peor; luego... muchos se comienzan a preguntar y... “¿entonces para qué votar?”
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Para escoger por quien votar, el recorrer de los años está demostrando que de nada sirve ya guiarnos por las preferencias de partidos políticos, como tradicionalmente lo hemos venido haciendo. Ahora, nuestra madurez democrática nos permite comparar distintas administraciones, tanto del FMLN como de ARENA y parece que ambas se comportan en la misma forma; solo que unas mejores que otras.

La realidad nos está demostrando que, actualmente, todos los políticos están tratando de prometer lo mismo, independientemente a qué partido representan. Algunos ya ni dicen que pertenecen a ese partido y muy pocos candidatos que han ganado han cumplido con lo que prometieron en su campaña; luego, ahora que podemos votar por personas y no por partidos, lo más conveniente es hacer uso de este derecho y votar por aquellas personas que consideramos que sean más “adecuadas” para cada cargo y no solo por la bandera del partido de nuestras preferencias.

Sin embargo, ¿cómo saber quiénes son las personas más “adecuadas”? Puesto que muy poco o nada conocemos de su vida privada y muchos menos si son sinceros en sus propuestas. La respuesta la podemos encontrar en tratar de diferenciar entre quiénes son aquellos candidatos “arrogantes” y quiénes son aquellos “humildes”; independientemente a qué partido político pertenezcan o “representen”.

Esto parece sencillo hacerlo, pero lo que primero que tenemos que comprender, para no equivocarnos, es: ¿qué significa “arrogancia”? y ¿qué significa “humildad”? Las palabras las usamos con frecuencia y sabemos cuál de ellas es positiva y cuál de ellas negativa. Pero si no sabemos cuál es la exacta definición de ambas, difícilmente vamos a poder identificar cuáles candidatos son “arrogantes” y cuáles son “humildes”.

Por tanto, conviene aclarar que “arrogancia” se define, según el diccionario, como: “el tener un sentimiento elevado de la dignidad personal o sea un orgullo desmedido” y “humildad” se define como: “una virtud que resulta del sentimiento de considerarnos menos importantes que los demás”.

Por todo el mundo es conocido ya la admiración y respeto que el actual presidente de Uruguay, José Mujica, ha ganado especialmente en su país. Una de sus principales cualidades o virtudes, que más lo distinguen, es su “humildad” o sea el considerarse menos importante que el resto de ciudadanos, a pesar de que tiene ya varios años de ser el presidente del país. Su principal distintivo es que no ha dejado de circular en el mismo vehículo que tenía antes de ser presidente y el cual tiene ya más de veinte años. Su forma de vestir y su comportamiento en general es igual al que tenía antes de ser presidente.

Es muy difícil que a partir de la campaña que acaba de terminar, el día de ayer, podamos conocer las verdaderas cualidades de los candidatos y estar seguros por quién votar. Mucho menos podemos estar seguros que, si quedan electos, van a cumplir con todo lo que prometieron. Sin embargo, de lo que sí podemos estar seguros, por su comportamiento pasado, es quiénes son aquellos candidatos “arrogantes” y quiénes son aquellos “humildes”; independientemente del partido político a que pertenezcan.

El fortalecimiento democrático de nuestro querido país no está en que sigamos votando por el partido político que más nos parezca, sino porque nuestro voto individual ayude a que los diputados y alcaldes que salgan elegidos sean “humildes” y no “arrogantes”.

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