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Artículos 87 y 167 ordinal 7º de la Constitución, herramienta democrática

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Misael Rivas hijo

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Nuestro país ha librado varias guerras a través de la historia, pero hace unos días atrás se libró la peor que resultó ser guiada por el ciberespacio, en donde no se disparó un cartucho pero se puso en vilo a la democracia, bisoña aún, de nuestro amado El Salvador. El fatídico 9 de febrero del año 2020 ha quedado enmarcado en la nueva lucha de clases sociales, las pisoteadas contra las suelas de calzado italiano, que dicho sea de paso las utilizan en todos los órganos estatales, por lo que no estoy otorgando parcialidad alguna, ya que al haber permitido enfrentar a justos y pecadores, solamente se obtuvo un resabio del pasado, del cual creímos que ya estábamos fuera de su alcance y qué triste fue observar, que los jóvenes adultos, milenials o centenials, jugaron en el ciberespacio para provocar una zozobra política que lo único que trajo fue más ira, violencia psicológica y la más alta gama de malas crianzas de resentidos y politiqueros que ya pasaron de moda, quienes en su oportunidad también se hicieron de la vista gorda ante las atrocidades que se cometieron, aludiendo lealtad al partido político que los llevó a la curul o cercanía a la silla presidencial, pero que pisotearon al pueblo que hoy dicen defender con un mea culpa.

La canción dice "con un padrenuestro el asesino no revive a su muerto", lo mismo es con un golpe de pecho no se enmienda lo que se robó, para ello por lo menos se debe reparar lo que se sustrajo y con creces.

Tampoco se debe asir a la plegaria o a las usanzas antiguas, para incentivar al desorden social o a la anarquía y mucho menos para que se destrone al orden constitucional. Decir "paciencia" luego de haber lanzado la voz combativa es esconder la mano para que la sangre y el odio caigan en el pueblo y no en la provocación del responsable que lo hizo.

El pueblo se cansó y del cansancio se están aprovechando todos los malos salvadoreños.

Estamos claros que el agua nuestra es intomable, que la seguridad apenas está llegando a ser aceptable, que los niños deben aprender no ser aprehendidos, que todos tenemos madres, hijas y hermanas, por lo que no es justo que se hable o se aproveche de una mujer, para eso no se necesita ser sabio, solo se requiere ser hijo y agradecido.

El esconder el error en las mentiras de otros no debe ser el consejo que recibamos al cometer errores, si uno se equivoca lo digno es decir me equivoqué y corregir; en el mundo político se permite despedir al directamente responsable, aunque no haya tenido idea compartida, pero es la bala que un técnico o profesional que se politiza debe tomar por el equipo partidista y soportarla, así como tomarla es responsabilidad de hombres.

El artículo 87 y el 167 ordinal 7º de la Constitución no son permisos para el cesarismo ni para utilizar al pueblo con el fin de cumplir un capricho, estos son herramientas del mundo democrático que impiden que el mundo aplauda al dictador, son los que permiten que El Salvador ya no sea una finca, sino un país. Viva El Salvador, no me disparen porque pienso.

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