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Asocios de antaño

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Sandra de Barraza - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Una otra vez se escucha sobre la práctica de socializar pérdidas y de privatizar ganancias. El Estado se obliga a intervenir, con recursos públicos, para resguardar los derechos de los ciudadanos. Para eso se crean instrumentos con finalidades específicas y luego se olvida el acta de nacimiento. Hay casos y casos para ilustrar.

En nuestro país hay 13 fondos de financiamiento especial. Tienen fuentes de financiamiento diferentes, pero en todos los casos, está presente el Estado con recursos de los contribuyentes. Uno de ellos es el Fondo de Saneamiento y Fortalecimiento del Sistema Financiero (FOSAFFI) que poco se conoce porque no puede competir con el FISDL o el FSV. El Decreto Legislativo n.º 629 de diciembre de 1990 le dio nacimiento mediante iniciativa del entonces Ministerio de Planificación y Desarrollo Económico y Social.

El FOSAFFI surge por la insolvencia de los bancos comerciales y asociaciones de ahorro y préstamo nacionalizados en la década de los ochenta; por la necesidad de recuperar activos al menor costo; y por la propiedad estatal de las acciones expropiadas. La responsabilidad se asume vía Banco Central de Reserva y del Fondo creado bajo su dependencia, FOSAFFI. Su finalidad fue el saneamiento y fortalecimiento de los bancos comerciales y asociaciones de ahorro y préstamo.

¿Lograron la misión? Supongo que fueron eficientes porque en su página web reconocen que “tenían” esta tarea. En esa época el Estado emitió millones de colones en bonos para sanear el Banco Hipotecario, el Fondo de Inversión y Garantías para la Pequeña Empresa (FIGAPE) y la Federación de Cajas de Crédito (FEDECREDITO). El BCR emitió $257.14 millones en bonos y el Ministerio de Hacienda $28.57 millones. Y el FOSAFFI también financió el incremento de capital de las instituciones financieras. Allí se fueron $72.07 millones.

FOSAFFI también liquido instituciones. Entre 1990-1994 dio acta de defunción al Banco Capitalizador (BANCAPI), al Banco de Crédito Popular (BANCREPO), al Banco Mercantil, al Banco Nacional de Fomento Industrial (BANAFI) y al Instituto Nacional del Café (INCAFE). Nadie respondió por la insolvencia ante los cuentahabientes. Fue el Estado el que tuvo que intervenir.

Entre 1994 y 2004, FOSAFFI liquidó otras instituciones que nada tuvieron que ver con saneamiento. Allí están la Financiera Comercial (FINCOMER), CREDISA y el Fondo Fiduciario Especial para atender a los afectados por INSEPRO (FEGAIN). Todos fueron intervenidos y FOSAFFI asumió su cartera. El Estado tuvo que intervenir y asumir costos. Entre 2004-2018 ¿cuál es la tarea?

FOSAFFI, entiendo por lo que dice su página web, es el principal accionista del Banco Hipotecario. Controla el 97.92 % de las acciones, la Asociación de Cafetaleros de El Salvador el 1.86 % y la Asociación de Ganaderos el 0.22 %. Los privados controlan el 2.08 % de las acciones. Se respeta la ley porque el decreto legislativo de 2012 establece que FOSAFFI debe conservar una propiedad mínima del 95 %, que puede ser transferida únicamente a instituciones públicas, previa autorización del BCR.

El Banco Hipotecario es una institución de financiamiento público. El presidente de la República nombra y remueve al presidente de ese Banco. En su Junta Directiva hay representantes del M. de Hacienda y de las gremiales. Por lo visto, seguro que nunca informan de lo que acontece a las instituciones que representan. De lo contrario, ¿el saqueo hubiese sido detectado a tiempo? El Banco Hipotecario tiene Oficial de Cumplimiento ¿y entonces?

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