Astillas de Cortés Blanco

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Había una colmena en el alero más próximo a mi ventana, y eso hacía que cada amanecer al abrirla el zumbido de la memoria agradeciera la compañía.
Los sueños húmedos despiertan en la más desolada aridez.
En los cines de antaño se admitía por las tardes el ingreso de luciérnagas.

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