Ausencias en el debate sobre la reforma migratoria en EUA

Si Obama desea evitar que se repita la oposición abierta que América Latina manifestó hacia Estados Unidos en la Cumbre de las Américas en Cartagena, haría bien en demostrar que está dispuesto a aprobar la reforma migratoria.
Enlace copiado
Enlace copiado
El voto latino en la elección presidencial de 2012 en Estados Unidos reabrió la discusión sobre la reforma migratoria. De cara a su segundo período, el presidente Obama dijo que la reforma era una de sus prioridades. Algunos miembros del Partido Republicano, aunque no todos, también expresaron su voluntad de alcanzar un acuerdo.

Más allá de cálculos electorales, hay muchas razones para que Washington dé una solución definitiva a los 11 millones de personas que residen en Estados Unidos como indocumentados. La frontera con México es cada vez más impenetrable, lo que resta sustento a un argumento clave para los más críticos ante la reforma. Además, estudios serios demuestran que los inmigrantes contribuyen más en impuestos de lo que reciben del gasto público, y es evidente que representan una fuente importante de revitalización comunitaria en zonas deprimidas del país. A pesar de ello, la generación de jóvenes que fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños (los llamados “soñadores”) languidece porque el Gobierno insiste en negar su condición de americanos de facto. También hay motivos humanitarios para efectuar una reforma definitiva, ya que familias y vecindarios de origen latino están siendo o son destrozados por la epidemia de deportaciones, que ya supera 400,000 personas por año.

La reforma también es importante para América Latina, donde varias economías dependen altamente en gran medida de las remesas, las cuales se incrementarían si los indocumentados salieran a la luz. En 2012 México y Centroamérica recibieron más de $35,000 millones en remesas, flujo de recursos que en el caso de El Salvador representa el 16 % del PIB, más que cualquier otra fuente de ingreso nacional. Para muchos gobiernos centroamericanos el bienestar de los migrantes es un asunto humanitario, pero también de seguridad nacional debido a lo importante que son para la viabilidad económica de sus países.

Para El Salvador es prioritario el destino de 200,000 de sus ciudadanos que actualmente residen en Estados Unidos bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS) tras los terremotos de 2001. Los “tepesianos” han renovado su estatus cada 18 meses, a un costo recurrente de $500, y han acreditado el pago de impuestos y la revisión de antecedentes criminales para demostrar que no representan ningún peligro para Estados Unidos.

Irónicamente, mientras se discute la posibilidad de un nuevo FOMILENIO, que proporcionaría unos $400 millones en ayuda para El Salvador, la embajada en Washington estima que hasta el momento el Gobierno estadounidense ha recaudado de los salvadoreños unos $600 millones por renovaciones de TPS. Por ahora hay incertidumbre sobre si una reforma migratoria abriría camino a la residencia permanente para los “tepesianos”.

Las implicaciones que una reforma integral tendría para la deteriorada imagen de Estados Unidos en América Latina han estado ausentes del debate sobre asuntos migratorios. Hillary Clinton, antes de dejar el Departamento de Estado, reconoció: “La creación de un camino hacia la ciudadanía representaría un enorme beneficio para nuestra reputación dentro de la región”.

Este punto merece mayor atención especial, ya que la ausencia de reforma, resultado de políticas internas fallidas, tiene consecuencias tan graves para Washington como su incapacidad de normalizar relaciones con Cuba o de frenar la exportación ilegal de armas, lo que continúa contribuyendo a la violencia y la corrupción en la región.

Si Obama desea evitar que se repita la oposición abierta que América Latina manifestó hacia Estados Unidos en la Cumbre de las Américas en Cartagena, haría bien en demostrar que está dispuesto a aprobar la reforma migratoria. Y si Washington desea mostrar su voluntad de llevar a cabo una alianza equitativa con El Salvador y otros países que tengan un número importante de ciudadanos amparados por TPS, deberá asegurarse de que la reforma incluya también a este grupo.

*****

(*) Director del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de American University, Washington, D.C.

Tags:

  • segundo periodo
  • muchas razones
  • argumento

Lee también

Comentarios