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Autogolpe de Estado

La intención autogolpista, con su afán por meterle mano a nuestra Constitución, fue evidente desde el primer día de su gobierno. Pasaron los días, y vimos más señas de su intención.

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José Afane

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Un autogolpe ocurre cuando un presidente, que llegó al poder por el voto popular, disuelve el poder legislativo, prohibiéndole a los diputados ejercer sus funciones. El presidente entonces, de forma ilegal, asume poderes extraordinarios y se convierte en dictador. Entonces, anula la constitución del país, y suspende los tribunales civiles.

Nayib sigue el guion arriba descrito, con un discurso populista e incendiario, aprovechando la pandemia para posicionarse como el salvador de la salud y la vida del pueblo. Nada bueno se vislumbra de su cercanía con los militares, sus mentiras, su propio clan, sus propias reglas, su falta de consenso, su plan nefasto y su ego inflado.

La fuerza armada no se ha dado cuenta de que apoyar a un gobierno autogolpista y violar los derechos de la gente, emulando el modelo nicaragüense y venezolano, eventualmente se los llevará de encuentro.

La intención autogolpista, con su afán por meterle mano a nuestra Constitución, fue evidente desde el primer día de su gobierno. Pasaron los días, y vimos más señas de su intención, en su discurso de lucha de clases, en su ambigüedad de promesas, en su pan y circo para los menos privilegiados; en su ausencia de capacidad intelectual y su inexistente moral.

No me cabe la menor duda de que Nayib ha tenido que pactar con las pandillas. Otro ejército de 70,000 miembros que le interesa tener a su lado para intimidar o liquidar a sus opositores.

Autogolpe de Estado, copy paste de la dictadura chavista, en la que Nayib está pasando encima de las leyes, de la constitución, de los procedimientos jurídicos y morales; ante un pueblo dormido, y una oposición inexistente.

El dinero es el faro que ilumina a nuestro dictador. Por él, abusa de su autoridad, usa fondos sin rendir cuentas, viola los derechos humanos, actúa sin transparencia y rechaza a la gremial más importante del país, la que representa al 80 % de la economía.

Este afán por el poder eterno mantendrá las infraestructuras hospitalarias y educativas estancadas. Los hospitales en ruinas; los estudiantes de vacaciones encerrados en casa; sin internet, y sin las computadoras que les prometió el gobierno anterior.

"¿Quién vigila al vigilante?" (Juvenal); si dejamos que eliminen la Asamblea y la Corte Suprema de Justicia, nadie vigilará al dictador.

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