Ayudemos a que el mundo sea un mejor lugar

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En las islas del Caribe, la gente se reunió para planear su supervivencia previo y después del huracán Irma. Arrasaron con las existencias de productos necesarios en todo lugar que los ofrecían, comprando legalmente a los precios puestos por los negocios; mientras otros, grupos de saqueadores, armados, robaron cuanto artículo de valor encontraran, no necesariamente, para sobrevivir. Muchos no lograron obtener comida, agua, u otros productos, y la pelea por estos se dio en las calles.

Irma hizo lo suyo, causando luto a su paso, y destruyendo hasta el 90 por ciento de las construcciones (aeropuertos y puertos, servicios de electricidad y agua potable), y destrozando el tejido social. Es el momento del sentimiento del abandono, la agonía y el aislamiento y del peso mediático de la situación, junto a la explosión de las personas en las redes sociales, queriendo, algunos sacar partido del caos, y otros informando de manera de tranquilizar a parientes y amigos de los afectados directamente. Curiosamente, la necesidad de contar con Twitter nació minutos después de un fuerte temblor en San Francisco, California.

A pocas semanas de tal destrucción por varias islas del Caribe, el terremoto de mayor magnitud en la historia de México sacudía los estados de Puebla, Oaxaca y el D. F., 8.2 en su epicentro; en cualquiera de los casos donde impacta un fenómeno de la naturaleza, los refugios y albergues son insuficientes, y se ve improvisación, voluntarios y escasez. Una vez pasa el peligro, viene la polémica reconstrucción.

Desde 1970, se ha cuadruplicado el número de desastres naturales, en casi 400 por año, y a pesar de ello, mueren menos personas, debido a las medidas de seguridad y escenarios de prevención de desastres. Hay que desarrollar un estado de mayor conciencia colectiva, comenzando con la mayoría de los gobiernos, para que transformemos los procesos reactivos en proactivos, y así enfrentar los embates de la naturaleza de manera normal, pues al final son parte normal de nuestras vidas.

¿Cómo ayudar a que el mundo sea un mejor lugar? Vivir la vida con optimismo recomiendan galenos, y psicólogos, permanecer en estado de convivencia armónica, separando lo positivo de lo negativo. Posterior al huracán, terremoto u otro fenómeno, debe prevalecer el optimismo de tener vida para ayudar a otros.

La web se fundó del optimismo de un grupo de hippies, en los sesenta, que creían en unir las culturas, liberarse y expresarse con libertad y auto-determinación. Esa cultura se irradió hasta finales de los años noventa, sustentado en el ideal y no manifestado en la realidad. Por eso es que ahora, entendemos que ser optimista proviene de generar una fuerza humana puesta al servicio del desarrollo en donde se comprenda que los intereses de la humanidad deben ir mejorando en el tiempo. Dicha fuerza debe contar con el apoyo de los políticos, fuerzas sociales y económicas.

Estamos viviendo, como humanidad, eventos violentos y de destrucción creados por el hombre, sumado a la fuerza con que embiste la naturaleza, producto del cambio cíclico del planeta, alimentada por la aceleración del cambio climático. Vivir con optimismo es contraponerse a la capacidad humana de auto-destruirse y tener la auto-determinación y libertad para unirse y construir un mejor mundo. Enfrentar los problemas que nos aquejan con optimismo es mirar con diferente prisma las diversas oportunidades que tenemos para solucionarlos; es prepararnos para lo que pueda acontecer, y saber qué hacer en los momentos necesarios; es pasar de ver quién nos ayuda a vivir para ayudarnos y ser mejores.

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