Bienestar integral

Supongo que en ocasión de la conmemoración de la Semana Santa algunos se trasladaron a sus pueblos a vivir las tradiciones ancestrales de piedad y otros buscaron vivirlas a través del turismo local.
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En todo caso, salir a disfrutar del campo se convierte en una poderosa herramienta para sanar el alma y el espíritu. Se podría decir que se convirtió en la oportunidad para renovar el respeto por la naturaleza que a su vez conlleva recuperar el respeto por sí mismos y por los demás, que llamaríamos una actitud ecológica ante la realidad.

Según los expertos la palabra “ecología” significa etimológicamente: “conocimiento/cuidado de la casa”. Hasta ahora el concepto se ha reducido a cuidar la parte física del medio ambiente: aire puro, agua pura, fauna, flora. Evidentemente la persona humana necesita para vivir un hábitat físico adecuado, lo que exige prevenir y erradicar las contaminaciones que afectan la casa física. Sin embargo, también existen en nuestras sociedades síntomas de una contaminación espiritual que afecta especialmente a las nuevas generaciones y su hogar familiar: violencia contra la vida y la salud; delincuencia; adicciones; trastornos físicos y emocionales; vacíos existenciales; soledad; falta de autoridad, falta de afecto; hijos huérfanos de padres vivos.

La encíclica “Laudate si”, del papa Francisco, tiene un mensaje tan hermoso, humano y divino sobre las verdaderas razones de cuidar la “casa común”, que pienso se puede aprovechar para formar a los matrimonios jóvenes, a los solteros y a las parejas de novios preparándose a casarse a descubrir y practicar los métodos naturales de planificación. No solo porque tendrían un excelente apoyo en la comunicación matrimonial, sino porque les empoderaría con una actitud de corresponsabilidad entre ambos géneros frente a su propia sexualidad, generando en el camino grandes beneficios para la salud reproductiva femenina. Es fácil captar el enfoque ecológico de los métodos naturales por la forma saludable y respetuosa de utilizar el conocimiento de los ciclos femeninos de fertilidad para espaciar los hijos. Está profusamente comprobado que son métodos efectivos para elegir el mejor momento de los embarazos, a la vez permite estar en harmonía con la dignidad de personas e hijos de Dios. Es fundamental por eso tratar de no juzgar los motivos de quienes comentan sobre los métodos artificiales, sino más bien promover activamente las alternativas “verdes”. Cuando estas parejas de esposos se encuentran con la amistad sincera de matrimonios que con cariño les transmiten la experiencia de la afectividad en sintonía con la ecología humana, los resultados normalmente son el deseo sincero de abrir el corazón para buscar la verdad de las cosas descubrir y respetar la bella realidad de la sexualidad humana.

La ecología humana se refiere entonces al conocimiento más profundo de la realidad familiar y de sus necesidades y a la implementación de acciones concretas para facilitar a las personas la constitución, conservación, desarrollo y restauración de vínculos familiares sólidos. La “ecología humana” se da también en el ámbito material de las familias: el núcleo familiar como el hábitat ecológico espiritual implica contar con un espacio y diseño adecuado para que vivan dignamente sus miembros. Es caminar hacia el bienestar integral porque se reconocería que la familia es el hábitat donde existe la mayor posibilidad de recibir esta medida de amor incondicional.

Tags:

  • turismo local
  • ecologia
  • familia

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