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¡Bienvenido, 2017!

Parece que fue ayer que le dábamos la despedida a 2015 y el abrazo de bienvenida a 2016… o de verdad los días hoy son más cortos, o la vorágine con que vivimos nos lleva de tarde en tarde y de aurora en aurora totalmente corriendo.
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Para este año hubo proyecciones y propósitos, y el anhelo de alcanzarlos. Entre sorpresas, desaciertos, decepciones y algunas pérdidas, a muchos se les fueron las 52 semanas como el agua entre los dedos; a otros, más o menos (sobrevivencia); los sucios de las calles y de las instituciones que sí “tuvieron éxitos”, se soban la panzota, se acuestan en una hamaca en uno de sus ranchitos acá, o en una preciosa isla extranjera y se dicen: “Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete... pero qué triste lo que sigue” (Lucas 12: 19-20).

Por otra parte, la gran mayoría de gente luchadora que ni perdió sus semanas por ser pasivos, que sobrevivió a las carencias y alcanzó sus más sentidas metas, con la fe puesta en Dios, con muchos sacrificios y trabajos, con el honor en su puesto y con la satisfacción del deber cumplido; este estrato, que con los pies en la tierra y ante lo delicado que resulta vivir en El Salvador, se ha apegado a normas hogareñas que restringen ciertos desplazamientos físicos; obligan a escoger bien las amistades, a hablar solo lo indispensable, hacer un uso óptimo de sus contados recursos y a trabajar de la mejor manera posible; procura cubrirse “hasta donde alcanza la cobija”, evitando excesos que no van con su socioeconomía, porque ni ellos quieren volverse más pobres ni quieren hacer más ricos a los ricos. Esta gran mayoría, pues, estamos una vez más muy contentos de terminar el año en el mundo de los verticales, secándonos las lágrimas por los que se fueron, sobándonos los golpes del camino, pero cobrando nuevos bríos y fuerzas para iniciar un año más, que ha de ser mucho mejor que el hoy pasa a la historia, sencillamente porque nosotros avanzamos en nuestra calidad humana y nos volvemos mejores personas para hacer juego con el nuevo año.

Navidad y Fin de Año deben ser para todos (sobreabundantes y pobres), ocasiones para reflexionar en lo fugaz de la existencia, en lo duros que somos con nosotros mismos, cuando gozamos de cierto despertar de la conciencia, al juzgar y condenar a los demás (culpables o inocentes) y no perdonarnos a nosotros mismos, y hasta autocastigarnos menospreciando nuestra estima y nuestra esencia; como si ignoráramos que todos tenemos un cimiento, un trecho recorrido de aprendizaje de los mismos sufrimientos, amarguras y errores), más el implacable ADN que no se deja esquivar; situaciones que hacen a las personas ser como son, y que solo con la ayuda de nuestro Ser Superior más una buena dosis de nuestra propia voluntad podemos evolucionar para el bien común.

Si 2016 no fue suficientemente generoso con nosotros, sus bemoles hubo. Todo se mueve en la dirección de causa y efecto y lo que el hombre siembra, eso cosecha... eventualmente surgen cosas que no las hemos sembrado, ante lo cual solo toca guardar silencio y mirar al cielo, de donde vendrá el socorro. Pero en cuanto nos propongamos progresar en 2017, mientras hay vida hay esperanza; el trabajo es dar el primer paso. ¡Démoslo, que no estamos solos: El Todopoderoso está de nuestra parte! ¡Muchísimas felicidades, éxitos y victorias. Larga vida, salud, protección y prosperidad para todos!

Tags:

  • año nuevo
  • proyecciones
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