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Bifurcaciones

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Rafael Ernesto Góchez

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2019 fue un año intenso. Entre los temas que acapararon la opinión pública mundial se destacan los siguientes: (a) el drama humano de la población migrante, (b) los efectos del cambio climático, (c) las masivas protestas sociales y (d) la amenaza de una recesión económica global. Estos fenómenos son controversiales, multicausales y marcan la pauta del futuro que se avecina. Conviene, por tanto, reflexionar sobre las decisiones que vienen tomando los gobernantes y gobernados en El Salvador.

Bifurcación es la división de dos partes, ramas o caminos. Un ejemplo sencillo es cuando un motorista encuentra una bifurcación y toma la ruta indicada que lo lleva a su destino. En términos prácticos y edificantes, los salvadoreños se han visto en situaciones críticas y han tenido que tomar decisiones difíciles, particularmente en las últimas décadas. Aquí unos casos de la vida nacional.

Bifurcación 1. Privilegiar la solución política o iniciar la guerra civil. El golpe de Estado de 1979 intentó crear una opción que frenara el abuso del poder, la injusticia social y la muerte entre salvadoreños. No fue posible. Militares y guerrilleros fueron absorbidos por la confrontación entre EUA-URSS (guerra fría) y optaron por la vía armada, llenando de luto y dolor al pueblo salvadoreño.

Bifurcación 2. Detener el baño de sangre o seguir el conflicto bélico. La ofensiva guerrillera y el martirio de los padres jesuitas en 1989 crearon las condiciones para el Acuerdo de Paz (1992). Los gobernantes posconflicto no abordaron las causas socioeconómicas que estaban a la base de la guerra civil, propiciando con ello el tránsito de la violencia política a la violencia delincuencial.

Bifurcación 3. Ejecutar el Plan de Nación o dolarizar. Entre 1997-2000 se dio el mayor ejercicio de consulta ciudadana de la historia salvadoreña. Sin embargo y con una extraordinaria miopía, la Presidencia de la República abortó dicho proceso y optó por dolarizar, abandonar los ecosistemas y descuidar el capital social comunitario. Esta decisión posibilitó luego la pérdida del control territorial.

Bifurcación 4. Pagar la extorsión o arriesgar la vida. La población ha constatado que el crimen trasciende el signo ideológico del gobierno de turno. Ha habido dos alternancias en la Presidencia de la República en el siglo XXI (2009 y 2019) y miles de comerciantes y coterráneos siguen siendo obligados a actuar de cierto modo y a pagar importantes sumas de dinero a través de la intimidación.

Bifurcación 5. Emigrar o seguir viviendo en el país. Esta es la decisión más significativa en términos socioeconómicos entre 1979-2019. La emigración masiva ha contribuido a una grave desintegración familiar y transculturización. Paradójicamente, el envío de remesas de aproximadamente $5,500 millones al año (cerca del 20 % del PIB) mantiene a flote la economía nacional.

Conclusión: muchos compatriotas se han encontrado con la misma bifurcación durante décadas: emigrar o continuar viviendo en El Salvador. Otra difícil decisión que miles de connacionales siguen tomando es la de pagar "renta" o sufrir las consecuencias. Consecuentemente, los gobernados deberían dejar de depositar su futuro en manos de un pequeño grupo de gobernantes. ¿Cómo? Informándose, colaborando y exigiendo una mejor prestación de servicios públicos.

Reflexión: el fin de año es un buen momento para que los salvadoreños tomen conciencia de la bifurcación en que se encuentran: seguir enfrascados en una política electorera (demagogia) o participar activa y constructivamente en la solución de los problemas que afectan sus vidas.

Tags:

  • bifurcación
  • conflicto bélico
  • dolarizar
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