Bitcóin, desgracia o alivio

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Jaime Ramírez Ortega - Consultor legal y de negocios

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Se ha vuelto una costumbre de parte de los diputados de Nuevas Ideas y su aliado GANA de pasar con extrema urgencia los proyectos de ley que favorecen a los intereses de los que detentan el poder y su grupo de financistas que están ávidos de explotar los pocos recursos aún existentes, dado que sin discutir con los diferentes sectores del país, ni escuchar a expertos informáticos, economistas o juristas, ni tomar en cuenta la opinión del pueblo salvadoreño, aprobaron de forma exprés que el bitcóin sea una moneda de curso legal en El Salvador, sin entender las consecuencias económicas de una medida tan incongruente.

Es evidente que el bitcóin no es una moneda relativamente estable, como el dólar, el euro o el yen, que es la tercera moneda más valorada en el mercado de divisas, dado que el bitcóin por su naturaleza es altamente volátil desde cualquier punto de vista que se vea, de modo que representa un alto riesgo para la economía salvadoreña, ya que será obligatorio aun para los pequeños comerciantes aceptarlo como moneda de curso legal, y esto es así porque el bitcóin nace en 2009 bajo condiciones misteriosas, para validar operaciones financieras que ningún país democráticamente establecido autorizaría.

Surge como una alternativa a las monedas fiduciarias; el responsable de este proyecto fue un experto en informática que utilizaba el seudónimo de "Satoshi Nakamoto", los bitcoines no se imprimen como el dinero fiduciario, sino que se "extraen" mediante un proceso denominado "minería", utilizando la capacidad de computadoras conectadas a una red mundial distribuida de desarrolladores de software voluntarios.

Ahora bien, cómo se le explicará al pueblo salvadoreño, con una alta tasa de analfabetismo, en un periodo de 90 días que en lugar de dólares que es una moneda sólida a nivel mundial recibirá en su teléfono inteligente el pago de sus productos o servicios, en criptomonedas digitales, en el caso que todos los salvadoreños tengan un teléfono inteligente y sobre todo que haya conectividad a nivel nacional, lo cual hasta ahora son dos piedras en el zapato que no podrá superar el gobierno central.

Una investigación de la Universidad de Cambridge confirma que para echar a andar la minería de los bitcoines, un país necesitará producir al menos 121 Terawatts/hora al año y El Salvador apenas produce 19 Gigawatts al año. Por esa razón el fundador de Tesla, Elon Musk, dejó de aceptar el bitcóin, debido al impacto negativo que se produce al medio ambiente, todos los estudios realizados hasta ahora apuntan a que la "minería" informática necesaria para crear bitcoines genera un descomunal consumo de electricidad, que se traduce en la emisión de cientos de millones de toneladas de gases de efecto invernadero (GEI).

Todo esto sucede porque la producción de bitcoines requiere el funcionamiento de cientos de miles de computadoras sin cesar a pleno rendimiento para realizar la verificación constante de las transacciones mediante complicadísimos cálculos matemáticos, lo que supone un enorme gasto energético; dicho en otras palabras, El Salvador no cuenta con la capacidad para producir energía eléctrica y por otra parte no tiene la infraestructura adecuada para la conectividad.

Lo cual nos conduce a concluir que la aprobación de la ley bitcóin se ha realizado para darle liquidez al gobierno central, puesto que el art. 13 dice que todas las obligaciones de dinero expresadas en dólares, existentes con anterioridad a la presente ley, pueden ser pagadas en bitcóin. Esto abre el panorama para que el gobierno pueda adquirir préstamos con los bancos utilizando los ahorros privados, que a su vez serían cancelados con bitcóin.

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