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Brexit, riesgo de recesión

...La atención se centra en las repercusiones en la economía mundial. El panorama es incierto y nadie está en condiciones de trazar una proyección: es una situación altamente compleja y sin un referente... Por ahora a cruzar los dedos.
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En el referendo del Reino Unido (RU), el 51.9 % votó por salirse de la Unión Europea (UE), con 1,269,000 preferencias más que los que desean la permanencia. Esto tendrá repercusiones políticas, económicas, sociales, de seguridad y en las relaciones internacionales entre los países europeos. Pero, la atención se centra en las repercusiones en la economía mundial. El panorama es incierto y nadie está en condiciones de trazar una proyección: es una situación altamente compleja y sin un referente.

Las bolsas de valores en el mundo vivieron un “viernes negro”, por la incertidumbre de las consecuencias del brexit (British exit). Ya el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal –que recientemente detuvo el alza de su tasa de interés– anunciaron su disposición de inyectar dinero a sus economías para amortiguar el impacto negativo.

Las grandes preguntas ¿qué puede pasar en el mundo? y ¿cómo nos puede afectar como país?

En el RU, el primer ministro David Cameron ya anunció que llamará a elecciones en 3 meses. Él abogó por permanecer en la UE, perdió y debe irse. En Escocia, que hace algunos meses ganó marginalmente el referendo la posición de mantenerse en el RU, replanteará se aspiración independentista en un nuevo referendo: ellos votaron mayoritariamente por mantenerse en la UE. Similar es el caso de Irlanda del Norte. Grave problema político interno que puede causar algún desmembramiento en el RU.

Otro problema político es un posible “efecto dominó”, porque la derecha ultraconservadora de Holanda, Francia, Grecia e incluso la misma Alemania proponen la salida de la UE. Ahora, ellos repetirán con fuerza los mismos argumentos utilizados exitosamente en el RU.

Claramente, hoy son 28 países miembros de la UE, perdieron al RU un potente socio con un PIB de $2.8 billones, 60 millones de habitantes y un fuerte sector financiero. Todo dependerá cómo manejen esta situación: ¿habrá un alto costo socioeconómico para el RU o tendrá un bajo costo que incentive más salidas?

Para el RU, los costos ya comienzan a ser grandes. La libra esterlina cae a su nivel más bajo desde 1985, lo que encarecerá todas sus importaciones: mayor inflación. Además, el RU está en riesgo de caer en una “recesión de fabricación propia”, como lo califica el gobierno británico, con una contracción entre 3.6 % y 6 %, que causaría una pérdida de unos 820,000 empleos y una reducción del ingreso familiar de más de $3,000 al año. Esto traería menor recaudación, lo que conlleva el riesgo de elevar impuestos o recortar gastos.

Ante la incertidumbre, las empresas multinacionales e inversionistas tenderán a moverse a mercados más seguros, generando desempleo en el RU. Ya antes del brexit, salieron del RU £48,000 millones depositados en fondos británicos buscando evitar pérdidas a sus clientes. Una posible solución para reducir estos problemas es que los británicos entren en la Asociación Europea de Libre Comercio, igual que Noruega, Suiza o Islandia, aunque los partidarios del brexit demandan “más soberanía para comerciar y controlar las fronteras”.

También pueden subir los impuestos al comercio externo con la UE, abriendo paso a una ola proteccionista, que frenaría el crecimiento económico regional e introducirá con fuerza el factor inflación.

Todo lo anterior fundamenta la amenaza de una nueva crisis económica global. Europa crecería mucho menos y también, con riesgo de caer en recesión. China, la segunda economía más grande del mundo, que le ha apostado a Europa como un fuerte destino de sus exportaciones, al no materializarse ellas, podría ver que su ya reducida tasa de crecimiento se contraiga aún más. Entonces, China importaría menos materias primas, presionaría a la baja los precios de estos productos. Esto golpeará adversamente a Latinoamérica, especialmente a Sudamérica.

Pero la economía estadounidense también sentiría un frenazo, en la medida que Europa reduce su actividad económica: menos exportaciones al Viejo Continente. Y eso sí que afectará a Centroamérica. Menos actividad económica estadounidense es igual a menos empleos: menos remesas. También, EUA demandará menos importaciones de productos centroamericanos, lo que tenderá a frenar sus economías. Así llegamos a El Salvador, que depende de las remesas y las exportaciones a Centroamérica y EUA. Un panorama que nos debe preocupar.

El resultado final dependerá de la habilidad negociadora de los líderes europeos. Por ahora a cruzar los dedos.

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