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¡Buen negocio!

La gente presta para consumir. Según el Banco Central de Reserva (BCR), a noviembre de 2016, el 35 % de los préstamos se destinó a consumo.
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Es la exclamación obligada al conocer las ganancias de los bancos en El Salvador. El año recién pasado, ganaron $141 millones. Y la Superintendencia del Sistema Financiero aclara que las ganancias disminuyeron con relación al año 2015. En 2015, ganaron $19 millones más que en 2016.

Nadie puede cuestionar que la inversión en el sector de servicios financieros es rentable. Todos pueden tener la certeza que la demanda por dinero es “estable” porque es una necesidad generalizada, que no hace diferencias por religión, ni por ubicación, ni por ocupación, ni por sexo, ni tampoco por edad. La demanda por dinero para el consumo es generalizada.

A los bancos no les interesa que la gente ahorre. Aquellas campañas para educar en el ahorro son del siglo pasado. La gente no ahorra porque no le alcanza para consumir lo que quiere; no le alcanza para consumir lo que quiere que es muy diferente a lo que necesita. A los bancos les interesa que la gente consuma y siga consumiendo. La información disponible lo demuestra.

La gente presta para consumir. Según el Banco Central de Reserva (BCR), a noviembre de 2016, el 35 % de los préstamos se destinó a consumo. Es decir, de cada 10 dólares que los bancos conceden en préstamo, tres cincuenta se destinan para vestuario, alimentación, medicina o cualquier otra cosa de satisfacción inmediata y perecedera.

La gente presta para la adquisición de vivienda. El 21 % del crédito fue para vivienda. Aunque la prioridad es demandar para el consumo de bienes y servicios perecederos. Dos de cada 10 del crédito otorgado se destinan para invertir en la adquisición de un activo fijo. La gente ha dejado de valorar la importancia de invertir a largo plazo. ¿Por qué?

No hay política alguna de vivienda urbana ni de terrenos urbanizables. El precio de los terrenos está por los cielos porque la gente especula. Los urbanistas y constructores ponen en el mercado soluciones habitacionales imposibles de financiar por una familia común y corriente. No hay estímulo a la competencia en uso de espacios, diseño, ni precios. Hay masividad.

Para créditos de adquisición de vivienda, los bancos solicitan ingresos familiares que son imposibles de satisfacer por la gran mayoría, ni de manera individual ni en pareja. Con la prima se puede hacer esfuerzo con ahorros propios y de cercanos. Pero la cuota mensual a 15 o a 20 años es difícil para muchos y es imposible para la gran mayoría. La opción son 30 años y esto ahoga el deseo de superación a cualquiera. Los compromisos a 30 años son de toda la vida y los propietarios sienten que nunca salen. No hay movilidad.

Hay un serio problema con el mercado de vivienda. No hay dinamismo. El suelo urbano es caro. Con el suelo urbanizable se especula. Y con el suelo no urbanizable también se especula. Las soluciones terminan siendo caras, inaccesibles e imposibles. Parejas de profesionales recién graduados no pueden pagarlas. Mucho menos familias integradas con parejas con otras ocupaciones. Y así ¿cómo hago posible uno de los sueños más generalizados de la gente?

Y los terceros favoritos para créditos son los del sector comercio. Este sector absorbe 13 % del crédito otorgado por la banca a noviembre del año recién pasado. Con esta información oficial, hay que preguntar si esta realidad es congruente con la política de fomento, diversificación y transformación productiva de este gobierno. ¿Es congruente?

Pregunto porque para dinamizar y transformar los sectores piorizados en la política gubernamental se necesita crédito, especialmente para tecnología. Las prioridades gubernamentales son los alimentos y las bebidas; la confección y los textiles; la producción químico-farmacéutica y de cosmética natural y transversalmente, el plástico y el papel y cartón. Y con buenos y certificados productos, la política busca el fomento de las exportaciones.

Irónicamente la industria manufacturera consigue UN dólar de cada $10 que la banca concede en préstamos. ¡Uno de cada 10! ¿Es exportable la construcción de vivienda? ¿Hay algo exportable en el comercio al por mayor? La banca, a través del crédito, estimula el consumo, esa es SU prioridad. La banca no está comprometida con la producción y mucho menos con las exportaciones. Allí hay riesgos. Y entonces ¿de qué sirve la política?

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