Lo más visto

Más de Opinión

¡Buenos días, mi Dios...!

Enlace copiado
Enlace copiado
Este día al despertar no te di las gracias –que siempre te doy temprano–, mi Dios, por la luz y la brisa matutina, por el maravilloso canto de los pájaros, por las hermosas flores que has pintado con muchísimos colores, por las nubes que en silente armonía se deslizan por los cielos contemplando hacia abajo la pequeñez del hombre y hacia arriba la eterna inmensidad del universo.

Tampoco te di las gracias por mis amorosos hijos y nietos que son la hermosa eclosión de mis genes y de mis sueños, ni por mi esposa amada que ha sido el firme timonel de mi velero que navegaba a la deriva, ni por mis piernas frágiles que todavía sostienen mis andares, ni por mis inseguros dedos que alegremente aún teclean las ideas que brotan alborozadas, de mi mente. Ni por el pan de cada día, el techo y el abrigo que nunca nos han faltado.

Tampoco te di las gracias por mis modestos padres que fueron luchadores, soñadores y honestos, ni por los buenos amigos... Ni por tus muchas otras bendiciones; pero con humildad y alegría brotó quedamente de mi pecho un espontáneo y familiar saludo: ¡Buenos días, mi Dios, mi paz, mi redentor, mi gran amigo! ¡Bendice también a nuestro “Pulgarcito” y a todos los salvadoreños!

(Escrito en 2013, una mañana que me levanté apresurado de mi cama; retecleado en marzo de 2017, después de mis 88 agostos caminados y buscando los 89 en 2017, si Dios así lo permite).

[email protected]

Tags:

  • Dios
  • Luz
  • brisa
  • abrigo

Lee también

Comentarios