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Bukele-FMLN, compitiendo en la izquierda desde la radicalidad

Por primera vez desde que el FMLN se integró como partido al sistema político salvadoreño hace casi un cuarto de siglo, dominando casi todo el espectro de la izquierda salvadoreña, ha surgido un potencial competidor y proyecto alternativo liderado por el joven político y actual alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, que lidera todas las encuestas de opinión para las elecciones presidenciales de marzo de 2019. Todo apuntaría a una competencia en la izquierda desde la radicalidad.

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Bukele-FMLN, compitiendo en la izquierda desde la radicalidad

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Del bipartidismo polarizante congelado en el statu quo partidario e institucional, surgió finalmente el vengador, como ya sucedió en varios países de Latinoamérica. Un joven político-mediático populista que desde la izquierda se propone disputarle la base, el electorado joven y la clase media al FMLN cuyo secretario general vuelve ahora a agitar las banderas de la radicalidad.

En sus cinco décadas de historia, desde sus primeros núcleos guerrilleros hasta su desarrollo como partido político en el cuarto de siglo de posguerra, nunca tuvo el FMLN en su seno a un espécimen político de las características de Bukele a quien le hayan aguantado tanto, tan diferente en pensamiento y formas, tan irreverente e individualista, con un ego infinito que pachito deja al de Funes... En aquellos tiempos, por una milésima de lo dicho y actuado por Bukele lo hubieran expulsado, si no eliminado. Pero la popularidad creciente del muchacho y el respaldo de poderosos líderes pragmáticos prolongaron su vida en el partido. Cada vez que los criticaba y confrontaba en público su popularidad subía, y cuando finalmente lo expulsaron, subió aún más, declarándoles la guerra político-mediática sin tregua ni pausa.

Su gran referente político-ideológico pareciera ser Schafik Handal, el líder histórico del partido comunista y del FMLN, mientras observamos coincidencias y acercamientos crecientes con Dagoberto Gutiérrez, líder de la tendencia revolucionaria que acusa al FMLN de ser de derecha y neoliberal, al igual que Bukele que se refiere a ellos como ARENA 2.0.

Después de que Bukele tuvo la osadía de irse a arengar a los jóvenes, incluyendo muchos acarreados, a la iglesia y propiedad privada que es la Universidad de El Salvador para la dirección efemelenista, González no pudo más y declaró: “¿Qué queremos nosotros?, que los medios de producción pasen a manos del pueblo. La batalla del proletariado y del campesinado, quienes son los dueños de los medios de producción, todavía tenemos las posibilidades de seguir luchando por mejores condiciones de vida. Tenemos muy claro que debemos realizar un cambio del capitalismo al socialismo, estamos en la fase de transición para la construcción de una sociedad popular. Que la clase trabajadora no se deje entrampar por areneros, socialdemócratas e inclusive oportunistas que se atreven a tomar nuestras consignas, pero que persiguen un proyecto personal. El socialismo, nos decía Schafik, no se terminó con la caída del bloque socialista, ahí está Cuba, China, Irán. El socialismo es de carne y hueso y debemos seguir este proceso para transformar nuestra sociedad”.

La verdad es que no están consistentemente en eso, y acaban de cerrar coaliciones electorales en 6 municipios de San Salvador, 12 en La Libertad, y en las cabeceras departamentales de San Miguel y Ahuachapán, con el CD de orientación social-demócrata.

La de Bukele no tiene nada que ver con la tercera vía democrática, moderna y progresista que tanto necesita el país, pero su ruptura y disputa con el FMLN en la izquierda desde la radicalidad abre un espacio más grande a un proyecto consistente de transformación y resurgimiento nacional que todavía no aparece en el escenario político-electoral del país.

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