Cada vez más aislados

Con el revés que recibió Evo Morales el domingo antepasado en sus pretensiones de optar por un cuarto período como gobernante de Bolivia –el país que ha tenido más presidentes y, desde luego, golpes de Estado en toda América Latina– se escribe un capítulo más en la historia política reciente en el hemisferio.
Enlace copiado
Cada vez más aislados

Cada vez más aislados

Cada vez más aislados

Cada vez más aislados

Enlace copiado
Ciertamente, el triunfo del NO en contra de sus veinte años en el poder no puede considerarse como una derrota brutal (dos puntos porcentuales), pero sí una muestra contundente más de que los gobiernos populistas son parte de una especie en extinción.

Obviamente, si el mismo estandarte que enarboló Chávez –tratando de emular al gran Libertador y llevarlo por toda la región bajo la consigna del Socialismo del Siglo XXI– se está cayendo debido a su endeble mástil, los aires libertarios están haciendo pedazos el lienzo, como lo ya lo demostró el caso argentino y el mismo triunfo de la oposición en Venezuela en las recientes elecciones legislativas. Correa fue más astuto y prefirió no postularse para un nuevo período en 2017, después de 10 años en el poder, supuestamente por razones familiares; aunque la versión más extendida es que sus bases se han debilitado por el autoritarismo –exacerbado después del intento de golpe de Estado en 2010–, la crisis económica y su estilo desafiante, para decir lo menos.

Pero aunque las bases de estos experimentos hayan sido endebles, la tarea de desmontarlas no será fácil. Las trampas que están dejando los perdedores son tan traicioneras como perversas fueron las mismas actuaciones de quienes, abusando del poder, se convirtieron en artífices de la ruina de sus pueblos. El caso argentino, con el triunfo de Macri, es elocuente, aunque palidece con lo que está ocurriendo en Venezuela.

Solo lidiar con el descalabro heredado –líos con el default de 2001, inflación disfrazada, corrupción generalizada, crisis cambiaria, abultada burocracia (caballo de Troya de CFK) y, sobre todo, convencer a la ciudadanía que, costosa como puede ser la medicina que requiere el enfermo para sacarlo del estado comatoso en que se encuentra– ya es una tarea formidable, independientemente del costo político involucrado. Pero también, las visitas inusuales y muy cercanas de los mandatarios de Estados Unidos, Francia e Italia son interpretadas como un mensaje de respaldo a su gestión y de lo que las potencias democráticas pueden hacer para que la Argentina vuelva al lugar que merece en el concierto mundial.

De Venezuela ya hay muy poco que decir, porque ni su modelo, su capacidad productiva, ni sus credenciales financieras pueden servir de esperanza para aquellos países o gobiernos que optaron por esquemas de organización política, económica y social disfuncionales. Hoy la mayoría coincide en que el experimento de Chávez está agonizando y solo lo mantienen –para mayor sufrimiento de los venezolanos– la megalomanía, la mente perversa y la miopía de un alumno retrasado. Con estas “credenciales”, el dictador sin duda seguirá luchando, pero también existe la esperanza de que el Congreso actual no le dé tregua y lo sacará del poder usurpado por las vías legales.

En este escenario, solo Ortega va quedando, pero igual con una oposición más dispuesta a dar la batalla por sacarlo de un poder también usurpado. En todo caso, la agenda ya está sobre la mesa, donde seguramente los daños causados por el flagelo de la corrupción, el crimen organizado y el narcolavado marcarán el rumbo de un nuevo amanecer. ¿Y nosotros qué?, se preguntarán muchos.

La interrogante es por supuesto desafiante, porque de por medio está la solución de serios problemas en la oposición política y una actitud más proactiva de ciertos sectores... Un adversario anquilosado, sin liderazgo, contestatario, siempre amenazado por el transfuguismo de la peor ralea y sobre todo sin visión de futuro, no son precisamente un antídoto para extirpar el mal que carcome constantemente los fundamentos de la democracia; como tampoco lo es un sector productivo (empresarios y trabajadores) indiferente ante el riesgo de su propia supervivencia. Sin embargo, como país tenemos la ventaja de que el partido gobernante se ha quedado virtualmente sin referentes. Y esto, por sí solo, ya es ganancia. “Les guste o no les guste”.

Tags:

  • bolivia
  • evo morales
  • referendum
  • populismo
  • socialismo

Lee también

Comentarios

Newsletter